La deuda y las acciones argentinas vuelven a operar con mayoría de bajas y el riesgo país profundiza su tendencia alcista durante octubre, en una nueva jornada de deterioro para los activos financieros locales. El indicador elaborado por JP Morgan alcanza los 790 puntos básicos --según sondeos privados--, con un incremento de 4,9% en la rueda, mientras que acumula un salto de 28% en el mes y de 36,1% desde el comienzo del año, de acuerdo con las cotizaciones del mercado financiero. La dinámica refleja las dificultades del gobierno de Milei para recuperar la confianza de los inversores y reducir el costo de financiamiento de la Argentina, en un escenario atravesado tanto por factores internacionales como por las dudas sobre la evolución de la economía doméstica.
La caída de los títulos públicos en dólares se combina con el retroceso de la Bolsa porteña y de las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street. El índice S&P Merval registra una baja de 1,9% durante la jornada y acumula un retroceso de 6,3% en octubre. Cuando se mide en dólares, la caída mensual alcanza el 8,4%, mientras que la pérdida desde enero llega al 20,3%. En términos interanuales, el indicador bursátil también muestra una variación negativa de 13,4% en pesos.
El comportamiento de la deuda soberana tampoco consigue revertir el balance del mes. Entre los bonos en dólares, el AL41 registra una caída de 4,2% en octubre, el AE38 retrocede 4,1%, el GD35 pierde 3,7% y el AL35 baja 3,3%. En la jornada, las pérdidas alcanzan hasta el 1,4% en el caso del AL41D, mientras que los títulos GD30D y GD35D retroceden 0,9% y 1%, respectivamente.
La evolución de los activos argentinos se produce después de varias semanas en las que el mercado alternó jornadas de recuperación con nuevas ventas, sin conseguir consolidar una tendencia que permita comprimir de manera sostenida el riesgo país. El indicador ya se encuentra 360 puntos por encima de los 402 puntos básicos que había alcanzado como mínimo durante la gestión de Milei, a mediados de julio, y vuelve a ubicarse en niveles que encarecen las posibilidades de regresar al financiamiento voluntario en los mercados internacionales.
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El impacto de Brasil
Uno de los factores que incidió sobre los precios durante los últimos días fue el resultado del balotaje presidencial de Brasil, que consagró la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva. El desenlace sorprendió a los inversores que habían anticipado un triunfo de Flávio Bolsonaro y habían incorporado ese escenario a las cotizaciones de los activos brasileños. La posterior corrección de la Bolsa de San Pablo y la depreciación del real generaron un efecto de contagio sobre los mercados de la región, incluida la Argentina.
El lunes 26 de octubre, el índice Bovespa llegó a registrar una caída cercana al 14%, mientras que el dólar avanzó alrededor de 9% frente al real. En ese contexto, los bonos argentinos en dólares retrocedieron y el riesgo país escaló hasta los 765 puntos básicos, su nivel más alto en aproximadamente un año. Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York también registraron pérdidas, con bajas que llegaron a superar el 8% en algunos papeles bancarios.
La corrección brasileña encontró a los activos argentinos en una situación de vulnerabilidad, después de varias semanas de retrocesos y con un indicador de riesgo que ya mostraba dificultades para perforar los 600 puntos. Un informe de la consultora Cohen, publicado el 25 de octubre, había advertido sobre la posibilidad de que la caída de los activos brasileños se trasladara a la plaza local. El documento señalaba que la Argentina llegaba a ese escenario con un riesgo país de 707 puntos básicos y sin demasiado margen para absorber un nuevo episodio de volatilidad regional.
El análisis también puso el foco en una cuestión que excede el resultado electoral brasileño: las necesidades de financiamiento en dólares de la Argentina para 2027. Entre los factores que podían mejorar las perspectivas del mercado, la consultora mencionó la posibilidad de que el Gobierno definiera con mayor precisión las fuentes de divisas para afrontar los compromisos externos. En sentido contrario, advirtió que una mayor aversión al riesgo internacional podía complicar el acceso al financiamiento justo cuando el país necesita asegurar los dólares para sus vencimientos.
El costo de financiarse
La suba del riesgo país tiene una consecuencia directa sobre las posibilidades de financiamiento del Estado argentino. El indicador mide el diferencial de rendimiento que exigen los inversores para mantener deuda soberana argentina respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados de referencia para los activos financieros internacionales. Cuando aumenta, refleja una mayor percepción de riesgo y encarece la posibilidad de que el país consiga fondos mediante nuevas emisiones de deuda.
En la actualidad, los rendimientos de los títulos soberanos argentinos continúan en niveles de dos dígitos. Según la información relevada, el bono AL30 presenta una tasa interna de retorno de 11,6%, mientras que el AL35 alcanza el 13,2% y el AE38 llega al 13,8%. Esos valores muestran que, aun cuando el Gobierno sostiene el objetivo de regresar a los mercados internacionales, el costo que debería afrontar para obtener financiamiento continúa siendo elevado.
La situación tiene especial importancia por el calendario de vencimientos de deuda y las necesidades de divisas que deberá afrontar el Tesoro durante los próximos años. El Ministerio de Economía publicó un programa financiero para 2026 y 2027 en el que plantea que la nueva deuda se utilizará para refinanciar el capital de los compromisos heredados y que los intereses se pagarán con el superávit fiscal. El documento oficial también sostiene que el orden macroeconómico permitirá reducir progresivamente el riesgo país.
El retroceso de los bonos se produce en paralelo con un desempeño negativo de las empresas argentinas que cotizan tanto en la Bolsa porteña como en Wall Street. Dentro del panel líder del mercado local, las bajas mensuales alcanzan el 29% en Transener, el 21,9% en Edenor, el 18,4% en Sociedad Comercial del Plata y el 13,3% en BYMA y Transportadora de Gas del Norte. En el sector financiero, Banco Macro acumula una caída de 7% durante octubre, Grupo Financiero Galicia pierde 9,4% y Banco BBVA retrocede 6,1%. Banco Supervielle, por su parte, registra una baja de 7,7%. En Wall Street, las pérdidas también alcanzan a empresas de servicios públicos, bancos y compañías energéticas.
Entre los ADR argentinos, Edenor cae 23,8% en el mes, Grupo Financiero Galicia retrocede 11,7%, Banco Macro pierde 9,5% y Supervielle baja 9,5%. Transportadora de Gas del Sur registra una caída mensual de 9,5%, mientras que Pampa Energía retrocede 7,4%. Globant constituye una de las excepciones, con una suba de 34,3% durante octubre, aunque todavía acumula una pérdida de 28,8% en el año. Entre las principales bajas del panel líder se encuentran Transportadora de Gas del Sur, con un retroceso de 5,6%; Telecom, con 4,1%; BYMA y Banco Supervielle, con caídas de 3,8% y 2,4%, respectivamente. En Wall Street, los ADR de Transportadora de Gas del Sur pierden 6,2%, Edenor retrocede 4,6% y Pampa Energía baja 4%.
