Las inundaciones que afectan a distintas localidades del nordeste argentino volvieron a poner en agenda la importancia de las obras hídricas y la planificación territorial para reducir los riesgos ante fenómenos climáticos extremos. En ese contexto, Formosa cuenta con una infraestructura desarrollada a partir de planes estratégicos que contribuyen a mejorar la preparación de la provincia frente a las crecidas.
“Formosa planificó todas sus acciones desde el 2003 en adelante con el Plan de Reparación Histórica. Desde el año 95, 97, Formosa viene con el Plan Estratégico Formosa 2015”, explicó en diálogo con NEA HOY, el licenciado en Gestión Ambiental, Carlos Paton.
En esa línea, señaló que esos antecedentes dieron lugar a planes estratégicos de desarrollo local que definieron tanto el modelo de crecimiento provincial como los lineamientos para ejecutar obras de infraestructura. "No es algo que se hace por una emergencia únicamente, sino que es una planificación que tuvo en cuenta factores climáticos, culturales, sociales y productivos", afirmó.
El Proyecto Pantalón y las defensas hídricas
Entre las principales intervenciones, Paton destacó el Proyecto Pantalón, una obra que, según explicó, "evita las inundaciones en todo el oeste de Formosa”. También vinculó su funcionamiento con la canalización del canal Farías, el mantenimiento permanente y la conservación de las defensas destinadas a impedir el ingreso del agua en zonas expuestas.
Otra infraestructura mencionada fue la Ruta 28, vinculada al Bañado La Estrella. Además de su función vial, el especialista señaló que en esa zona se aprovecha el recurso hídrico para actividades productivas.
En el este provincial, las defensas de Formosa capital y Clorinda también forman parte de las obras señaladas por Paton. Según indicó, estas intervenciones permiten mantener determinadas áreas por encima de los niveles alcanzados durante inundaciones anteriores.
Traslado de familias a zonas altas
La planificación hídrica también comprende medidas habitacionales para reducir la exposición de la población. Paton recordó el traslado de familias que vivían en barrios afectados recurrentemente por las crecidas hacia terrenos más elevados. Según relató, los habitantes "fueron trasladados a una zona alta”.
"Se le dieron módulos habitacionales, que los provee de servicios básicos, de internet, de luz, y se tuvo siempre en cuenta la gente también", señaló. El planteo destaca la relación entre las obras de infraestructura y las políticas habitacionales para disminuir los riesgos en zonas vulnerables.
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Ordenamiento territorial y protección ambiental
Otro aspecto que Paton resaltó fue el ordenamiento territorial de Formosa, al que calificó como "ejemplar" por la participación social en su elaboración y su posterior aprobación legislativa. Según explicó, la planificación contempló no solo la preservación de los bosques, sino también las características de los suelos, las condiciones sociales y culturales, las actividades productivas y las fragilidades ambientales de cada región.
Durante la entrevista, el especialista contrapuso ese enfoque con modelos productivos que, a su entender, priorizan la rentabilidad inmediata sin evaluar suficientemente sus consecuencias ambientales. Como ejemplo, mencionó las plantaciones de pino en Corrientes y los daños asociados a los incendios forestales.
“Las plantaciones de pino que, ante los incendios forestales, causan mucho daño y mucho desasosiego en la población”, manifestó.
El cambio climático exige nuevas obras
Pese a destacar las herramientas de prevención existentes, Paton advirtió que la planificación debe continuar y contemplar escenarios climáticos cada vez más exigentes. Entre las necesidades futuras mencionó nuevas obras de infraestructura, puentes y sistemas de desagüe.
"Se va a tener que empezar a planificar obras de infraestructura, puentes, desagües, con una mirada de que cada vez estos fenómenos van a ser más fuertes", sostuvo.
El especialista también cuestionó la postura del Gobierno nacional frente al cambio climático. "El cambio climático, que no sé por qué desde el Gobierno nacional se niega, es una realidad que nos está golpeando", afirmó.
Para fundamentar su planteo, recordó las sequías que afectaron a la Argentina durante 2020, 2022 y 2023 y sus consecuencias económicas para el sector agropecuario. “Se recuerda en el año 20, 22, 23, la sequía que sufrió Argentina, la cual hizo perder millones y millones de dólares al agro por una fuerte sequía de La Niña”, señaló.
Paton concluyó que la infraestructura futura deberá contemplar tanto las inundaciones como las sequías, con obras y estrategias capaces de responder a fenómenos que pueden alternarse y afectar de manera creciente a la región.
