En la construcción, existen varias técnicas para modificar las propiedades de los materiales tradicionales, y una de las más interesantes es la incorporación de bolitas de poliestireno expandido (EPS), también conocido como telgopor, a mezclas cementicias. Esta es una técnica que no es conocida popularmente, pero que es muy usada por albañiles gracias a sus ventajas.
Esta adición da lugar al llamado hormigón alivianado, un material que se destaca por su menor peso comparado con el hormigón convencional. Se utiliza en aplicaciones donde reducir el peso propio es fundamental, como contrapisos, rellenos y ciertos sistemas de techos. Además, el EPS aporta propiedades aislantes térmicas que mejoran el desempeño energético de las construcciones.
¿Qué es el hormigón alivianado con telgopor y para qué sirve?
El poliestireno expandido se caracteriza por su baja densidad, ya que está formado mayormente por aire atrapado en una estructura de poliestireno. Al reemplazar parte de los agregados minerales de una mezcla cementicia por estas perlas livianas, el material final pesa menos y ofrece un mejor aislamiento térmico.
Sin embargo, es clave entender que un hormigón alivianado con EPS no puede usarse indistintamente en cualquier parte de una obra. Las propiedades mecánicas varían y no están diseñadas para soportar cargas estructurales como el hormigón tradicional. Por eso, los especialistas en el área de la albañilería señalan que su uso en elementos estructurales debe ser definido cuidadosamente por el proyecto y con una dosificación muy precisa.
El secreto de la dosificación: la clave para que la mezcla funcione
La distribución homogénea de las perlas es fundamental para obtener un buen resultado. Por su baja densidad, las bolitas tienden a separarse de los componentes más pesados si la mezcla no está bien dosificada. Por eso, respetar las proporciones indicadas según el tipo de obra y la densidad que se busca es indispensable.
Las aplicaciones más comunes del hormigón alivianado con EPS incluyen contrapisos, rellenos y pendientes, donde la prioridad es reducir peso y mejorar el aislamiento. Sin embargo, la mezcla varía según factores como la densidad del EPS, la cantidad de cemento, el tipo de agregado y la cantidad de agua, por lo que no existe una fórmula única para todas las obras.
En definitiva, incorporar poliestireno expandido en mezclas de cemento permite obtener soluciones constructivas más livianas y térmicamente eficientes, siempre que se respeten las especificaciones técnicas y se adapte la dosificación a cada proyecto. No es un reemplazo del hormigón estructural convencional, pero sí un recurso valioso para ciertas aplicaciones específicas.
