Una app de grabación de pantalla pasó casi un año sin hacer nada raro y después empezó a grabar audio ambiente a escondidas. Google la retiró en 2023, pero el método sigue vigente.
La historia de iRecorder Screen Recorder es vieja, pero funciona como manual de cómo se cuela el malware en un celular: una app que nace limpia, pasa los controles y se corrompe después con una actualización. Si usás Android, el caso deja una lección que va más allá de una sola aplicación.
Qué hacía iRecorder Screen Recorder
Apareció en Google Play en septiembre de 2021 y se comportó como un grabador de pantalla normal. En agosto de 2022 recibió una actualización con código malicioso basado en AhMyth, un troyano de acceso remoto de código abierto. Desde entonces, grababa un minuto de audio cada 15 minutos.
Las grabaciones viajaban por una conexión cifrada hasta el servidor del desarrollador. Lo documentó Lukas Stefanko, investigador de ESET. La app tenía más de 50.000 descargas cuando Google la sacó de la tienda, y quien la instaló en ese período quedó expuesto.
Por qué el truco funciona
La estrategia es simple: publicar la app sin código dañino para superar la revisión de la tienda, esperar a que sume instalaciones y recién entonces lanzar la versión maliciosa. No está claro si lo planeó el propio desarrollador o si vendió la app a terceros.
Para el usuario, el problema es que la actualización no pidió permisos nuevos que la delataran. El celular confía en una app que ya instalaste, y un cambio en su código puede pasar tan desapercibido como un parche de rutina.
Cómo revisar tu celular
Si la tenés instalada, borrala: ya no figura en Google Play, pero sigue en los teléfonos donde se bajó. Revisá qué aplicaciones tienen acceso al micrófono desde el administrador de permisos de Ajustes (la ruta cambia según la marca). Desde Android 12, un punto verde en la barra avisa cuando el micrófono está en uso.
Desconfiá de las apps de función simple que piden más permisos de los que necesitan, y revisá los permisos después de cada actualización importante. Muchos celulares ya traen grabador de pantalla propio, y es mejor usar la función nativa que sumar una app más con acceso al micrófono.
