Es el segundo árbol más antiguo del mundo y se encuentra en Argentina: dónde se encuentra este emblema de la naturaleza

Este árbol es una pieza fundamental de la historia Argentina, ya que muestra cómo la conservación de las especies autóctonas ayuda a que perduren en el tiempo.

29 de enero, 2026 | 14.01

Dentro de las maravillas naturales que se encuentran en Argentina, hay una que pasa desapercibida para muchas personas: dentro de la inmensidad boscosa de la Patagonia, se encuentra escondido el segundo árbol más antiguo del mundo. Esta ejemplar es el más viejo de Latinoamérica y no llega a ocupar el podio únicamente por un competidor estadounidense: un pino que le gana por algunos años.

Se trata de un ejemplar de Fitzroya cupressoides, bautizado popularmente como el Alerce Abuelo. Este árbol posee una antigüedad certificada de 2.630 años, lo que lo convierte en uno de los seres vivos más viejos del mundo y el segundo árbol con más antigüedad certificada por los científicos. 

Dónde se encuentra este árbol

Este emblema de la naturaleza se encuentra en la Patagonia andina, más precisamente en la provincia de Chubut. Su edad no es lo único impactante, sino también su tamaño: tiene 57 metros de altura y un diámetro de tronco que roza los 2,80 metros. 

El hogar de este gigante es el Parque Nacional Los Alerces, un área protegida de 260.000 hectáreas cerca de Esquel y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2018. Aunque se trata de un área con protección, está permitido el acceso al árbol, el cual requiere una travesía que combina navegación y senderismo, una dificultad geográfica que ha servido como escudo protector.

Es el segundo árbol más antiguo del mundo y se encuentra en Argentina: dónde se encuentra este emblema de la naturaleza.

Cómo logró sobrevivir este árbol tantos años

La supervivencia de este ejemplar no deja de llamar la atención de los científicos: superó incendios, erupciones volcánicas y drásticos cambios climáticos durante más de dos milenios. Esto se debe a que la naturaleza es sabia y adapta el crecimiento al entorno: el suelo de la Patagonia suele ser pobres en nutrientes y un clima riguroso, estos árboles crecen apenas un milímetro por año. Esta parsimonia biológica les permite desarrollar una madera densa y resistente, capaz de perdurar siglos