La Fórmula 1 avanza hacia una etapa de transformaciones reglamentarias y, de manera inesperada, un accidente de Franco Colapinto terminó acelerando un cambio de fondo. La FIA confirmó una modificación clave en el criterio de anulación de vueltas durante las sesiones oficiales, una decisión que se tomó tras el caos ocurrido en el Gran Premio de Imola y que impacta de lleno en la forma de competir en entrenamientos, clasificaciones y carreras.
El punto de partida de esta nueva normativa se dio durante la Q1 del Gran Premio de Imola, en el circuito Enzo e Dino Ferrari. Allí, Colapinto sufrió un fuerte accidente que obligó a la dirección de carrera a neutralizar la sesión con bandera roja de manera inmediata. El episodio tuvo un condimento especial: se trataba del fin de semana del regreso del piloto argentino a la F1, tras asumir el lugar de Jack Doohan.
La interrupción generó un escenario caótico. Mientras los comisarios activaban el protocolo de seguridad, varios autos venían lanzados en vuelta rápida, intentando cerrar un registro antes de que la neutralización tuviera efecto pleno.
El caso Bearman y la polémica que encendió la discusión
En medio de esa confusión, Oliver Bearman, piloto británico del equipo Haas, cruzó la línea de meta y marcó un tiempo que lo clasificaba a la Q2. Sin embargo, minutos después, la FIA decidió anular su vuelta. El argumento fue que el accidente de Colapinto se había producido tres segundos antes de que Bearman pasara por el punto de cronometraje.
La decisión generó un fuerte reclamo de Haas. La escudería presentó una apelación basada en las imágenes onboard del monoplaza, donde no se observaba ningún panel LED encendido ni comisarios agitando banderas amarillas o rojas en el sector previo a la línea. Para el equipo estadounidense, el piloto nunca recibió una advertencia visual clara.
Pese a ello, la resolución no se modificó y Bearman quedó eliminado de la clasificación, en una situación que muchos dentro del paddock consideraron injusta e inconsistente desde el punto de vista reglamentario.
La respuesta de la FIA: una regla sin interpretación
Tras varios meses de análisis interno y revisión del episodio, la Federación Internacional del Automóvil decidió avanzar con una reforma directa del Código Deportivo Internacional. El objetivo fue claro: eliminar cualquier margen de subjetividad y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en la Fórmula 1.
Desde ahora, la normativa establece criterios estrictamente objetivos que no dependen de lo que el piloto haya visto, o no, en pista.
Cómo funciona la nueva norma de la Fórmula 1
La actualización reglamentaria introduce tres puntos centrales:
- Anulación automática: toda vuelta completada después de la activación de una bandera roja será eliminada sin excepción.
- El cronometraje define todo: el momento exacto de la interrupción será determinado por el sistema oficial de timing. Si existiera una falla técnica, la decisión quedará en manos del Director de Carrera y del cronometrador jefe.
- Aplicación total: la regla rige para entrenamientos libres, sesiones de clasificación y carreras.
Con este cambio, la FIA busca garantizar igualdad de condiciones y evitar fallos interpretativos que terminen perjudicando a pilotos o equipos.
Un debate que sigue abierto en el paddock
La implementación de esta norma no cerró todas las discusiones. Por el contrario, reactivó otro debate de fondo dentro de la Fórmula 1: qué sanción debería recibir el piloto que provoca la bandera roja.
Desde varias escuderías sostienen que quien genera una interrupción afecta directamente a los rivales que vienen en vuelta rápida y pierden su oportunidad de mejorar tiempos. En otras categorías del automovilismo internacional, el responsable suele perder sus mejores registros o incluso retroceder posiciones en la grilla.
Por ahora, la FIA no avanzó con una penalización automática de ese tipo, aunque la posibilidad está en estudio y podría incorporarse en futuras revisiones del reglamento.
El impacto del “efecto Colapinto” en la Fórmula 1
Más allá de lo anecdótico, el llamado “efecto Franco Colapinto” deja una marca concreta en la máxima categoría del automovilismo. Un accidente del piloto argentino terminó exponiendo una zona gris del reglamento y forzó a la FIA a tomar una decisión estructural.
En un contexto donde cada milésima cuenta y la transparencia reglamentaria es clave, la Fórmula 1 ajusta sus normas para evitar injusticias deportivas. Y, de manera inesperada, el nombre de Colapinto quedó ligado a uno de los cambios más relevantes de la temporada.
