Faustino Oro, el nene de 12 años que aprendió a jugar al ajedrez en pandemia y que asombra al deporte argentino

Faustino Oro se puede convertir en el Gran Maestro más joven de la historia, pero es un récord que habla más de la velocidad con la que se vive que de su carrera. La historia del crack del ajedrez.

02 de enero, 2026 | 00.05

Tiene 12 años y es uno de los nombres que más resuena en el deporte argentino. No vio a Diego Maradona como director técnico de la Selección Argentina y cuando Messi lloró por no salir campeón del mundo en Brasil 2014, tenía menos de un año. Así de joven, así de niño es Faustino Oro, el nene del que todos dicen que es un prodigio del ajedrez. Lo más llamativo del pequeño gran jugador es que aprendió a jugar al ajedrez en pandemia, con una computadora porque su mamá le pidió por favor al papá de Faustino que le enseñe a jugar porque, en un departamento, las paredes no iban a resistir de tanto patear una pelota. Ahora, cinco años más tarde, está cerca de ser el Gran Maestro más joven de la historia. 

El récord es ese. Faustino Oro se puede convertir en el Gran Maestro más joven de la historia. Esa marca la tiene el estadounidense Abhimanyu Mishra, quien se convirtió en el Gran Maestro más joven de la historia con 12 años, 4 meses y 25 días. El nene argentino tiene casi hasta marzo para superar el récord. Pero si no lo hace ¿Qué importa? ¿Por qué correr? ¿Qué necesidad hay de apurarlo? Ya lo que tuvo que vivir fue vertiginoso. Desde aquel momento en el que buscó, como millones de personas, matar el tiempo con algún juego a esta actualidad, en el medio pasaron: Torneos online, partidas sin pausa, horas frente a la pantalla y una velocidad de aprendizaje que descolocó incluso a los especialistas.

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Leandro Krysa es un Gran Maestro de Ajedrez argentino nombrado por la FIDE Fue campeón en el Open de Alcalá este año y en el Primer Open Internacional de Guayaquil, en este caso en la modalidad Blitz. Pero también, a lo largo de su carrera, tuvo mucho recorrido con chicos y también es entrenador. Jugó con Faustino Oro a fines del 2024 y, desde ya, lo tiene estudiado. En charla con El Destape indicó: "Lo que más sorprende es que generalmente los pibes que tienen 12 o 13 años son la mayoría pibes que calculan muy bien. Calcular es que vos pensas muchas jugadas hacia adelante. Eso es calcular y tienen mucha facilidad. Pero en general son un poco mas superficiales y tienen menos profundidad en la base del juego. Y con Faustino pasa algo muy extraño que su fuerte es la comprensión del juego". Es decir, Faustino no solo juega sino también que lo interpreta. 

Pero el fenómeno Oro no se explica solo por los números. Hay un impacto simbólico. Un nene argentino derrotando —aunque sea en partidas rápidas o bullet— a Magnus Carlsen o Hikaru Nakamura no es apenas una anécdota viral: es un mensaje. Hay un par de cosas llamativas en la victoria contra los mejores. Sin dudas, la mejor de ellas es que  Faustino Oro se puso a bailar cuando le ganó a Carlsen en un juego de rápidas. Lo hizo como lo que es: un nene imitando un baile del Fortnite.  Y es que, sin dudas, eso es. Kryssa indicó: "Conocí muchos pibes que eran promesa. Y a todos los comió la presión. A este pibe le guste jugar, se nota que le gusta. Pero lo más importante es que tenga ese ese equilibrio y no pierda esas cosas de ser chico, de ser un niño va a seguir avanzando".

Este fin de año, Faustino Oro volvió a tener una actuación gigante en un torneo. Esta vez en Doha, Qatar. Junto a Candela Francisco, la jugadora de 19 años, son dos chicos argentinos que lograron tener éxito, a tal punto que tuvieron grandes logros. El jugador argentino terminó en el puesto número 71 pero lo mejor es que en su recorrido venció al 20 del mundo, Levon . Al propio Oro solo le queda una norma requerida por la FIDE para convertirse en Gran Maestro y, de esta manera, conseguir ese tan ansiado récord. Pero, igualmente, el camino es largo.  Suma normas de Gran Maestro, compite en torneos donde es el más joven de la sala, juega sin miedo contra rivales que crecieron estudiando a campeones. Y lo hace con una naturalidad que desconcierta en cada una de las categorías que le toca. Desde Blitz, rápidas o tradicional.  No parece cargar con el peso de las expectativas, ni con el rótulo del “Messi del ajedrez”, ni con las comparaciones históricas. Juega. Y gana. 

Pero la duda, como siempre radica en los más chicos, es qué puede pasar con él en el futuro. Kryssa, al respecto, indicó: "Siempre esta el riesgo de que se aburre y deje dentro de dos o tres años. Anda a saber. Porque todavía él es un niño. Puede pasar y no estaría mal tampoco. Tiene que divertirse". Este proceso de aprendizaje que ya lo tiene apuntado con varios reconocimientos también marca que es una de las esperanzas del deporte argentino para 2026, pero ahí subyace una nueva obligación para el periodismo argentino: entender que, más allá de los titulares y de los títulos, Faustino sigue siendo un niño.