Los salarios volvieron a caer en el cierre de 2025. Aunque los ingresos registraron una suba del 1,8% en noviembre, la inflación volvió a imponerse y profundizó la crisis económica, con resultados negativos en todos los segmentos laborales.
En noviembre de 2025, el índice de salarios avanzó 1,8% mensual y quedó por debajo del 2,5% que marcó el índice de precios al consumidor que relevó el Indec en el mismo mes. En términos interanuales, los salarios crecieron 40,3%.
Sector privado registrado: una nueva pérdida
Los salarios del sector privado registrado mostraron en noviembre un incremento mensual del 2,1%, también por debajo de la inflación del mismo periodo. En la comparación interanual, la suba alcanzó el 29,1%, un porcentaje que está lejos de compensar el golpe inflacionario acumulado (31,4%).
En el acumulado del año, este segmento registró un avance del 25,6%, lo que evidencia que las paritarias no lograron sostener parcialmente los ingresos. Para los trabajadores formales, el salario real sigue en zona de extrema tensión, especialmente por el peso creciente de tarifas y servicios.
Empleo público: pérdida sostenida
En el sector público, los salarios aumentaron apenas 1,2% en noviembre. A nivel interanual, el incremento fue de 29,8%, una cifra similar a la del sector privado registrado, pero con un rezago mayor en el acumulado anual, que se ubicó en 27,7%.
Dentro del empleo estatal aparecen además diferencias marcadas entre jurisdicciones. Los salarios provinciales mostraron una recuperación algo mayor que los nacionales, aunque en ambos casos el avance sigue condicionado por restricciones fiscales y un contexto de ajuste que limita la recomposición real de los ingresos.
Informales: un piso muy bajo
El segmento de trabajadores no registrados volvió a exhibir los aumentos más elevados en la serie interanual. En noviembre, los salarios informales crecieron 1,7% mensual y también perdieron contra los precios. Sin embargo, acumularon una suba interanual del 100,5%. En el acumulado del año, el avance llegó al 87,7%.
Sin embargo, estos números reflejan en gran medida un efecto de arrastre desde niveles extremadamente deprimidos. Aun con subas más aceleradas, los ingresos informales siguen siendo los más vulnerables frente a la inflación y la inestabilidad económica, lo que mantiene altos niveles de precariedad. Además, el desfasaje estadístico es de cinco meses.
La inflación sigue presionando al bolsillo
Los alimentos volvieron a impulsar la inflación en la tercera semana de enero, en un escenario marcado por subas sostenidas y fuertes diferencias entre los distintos rubros. Si bien el incremento semanal fue algo menor que el de la semana anterior, el impacto acumulado de los aumentos previos sigue presionando sobre el índice mensual. Los productos básicos continúan siendo uno de los factores centrales del alza de precios y, aunque las estimaciones se ubican por debajo de diciembre, enero se perfila como un mes todavía complejo para el consumo.
En la tercera semana del mes, los precios de los alimentos consumidos en los hogares aumentaron un 0,4%, según la consultora Eco Go. Aunque el dato refleja una desaceleración respecto del período anterior, no alcanza para revertir la tendencia. De este modo, el sector acumula un incremento promedio del 2,5% en las últimas cuatro semanas, posicionándose entre los rubros con mayor incidencia en la inflación de enero.
Si se suman los consumos realizados fuera del hogar, que registraron ajustes más contenidos, la inflación del conjunto del rubro alimentos se estima también en torno al 2,5% mensual. Se trata de un nivel elevado frente al proceso de desaceleración que el Gobierno intenta exhibir, pero que no logra reflejarse en las mediciones oficiales del Indec desde hace al menos siete meses.
