Si el Gobierno tenía alguna esperanza de que la actividad industrial finalmente comenzara a despegar tras las elecciones, eso se desvaneció este jueves, cuando el Indec mostró que la industria se desplomó nuevamente en noviembre, al igual que ocurrió con la construcción.
Así lo reveló el organismo estadístico al dar a conocer el Índice de producción industrial (IPI) manufacturero y el informe de Indicadores de coyuntura de la actividad de la construcción correspondientes al anteúltimo mes del año pasado.
Concretamente, el IPI manufacturero del Indec cayó en noviembre un 0,6% respecto a octubre en la medición desestacionalizada, mientras que se desplomó un 8,7% en relación a noviembre de 2024, la mayor baja desde junio. En lo que va del 2025, la variación todavía es positiva en un 2% respecto a enero-noviembre del año pasado, pero con una desaceleración cada vez mayor.
Por su parte, la construcción cayó un 4,1% en noviembre respecto a octubre, también sin estacionalidad, en la mayor baja desde octubre de 2024. Al mismo tiempo, se derrumbó un 4,7% en el dato interanual, tratándose no solo la mayor caída del 2025 sino, aún más preocupante, de una baja que a su vez se superpone al desplome del 24% en noviembre del año pasado.
El descenso en la industria fue parejo, ya que se produjo en casi todos los rubros. Los sectores más perjudicados fueron el automotor (-20% interanual y -3,3% mensual), el de productos de "metal, maquinaria y equipo" (-18% interanual y -2% intermensual) y el de "otros equipos, aparatos e instrumentos" (-14% interanual y -1,1% intermensual). En tanto, el de muebles y otras industrias manufactureras cayó un 9,4% interanual y un 1,9% respecto a octubre pasado.
Las únicas variaciones positivas se produjeron en los registros intermensuales de alimentos y tabaco (0,1%), textiles (3,3%) y madera (0,8%), pero estos tres rubros también cayeron en la medición interanual (-0,3% madera, -7,8% alimentos y -22% textiles).
Para colmo, incluso el sector energético y minero, que era hasta ahora el más estable del gobierno de Milei y el que debía ser más beneficiado por el RIGI, cayó durante noviembre, aunque con bajas más leves que los demás.
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La reactivación de la industria tendrá que esperar
Como sea, era evidente que la industria no iba a despegar en los meses preelectorales, en el contexto del esfuerzo del Gobierno por evitar que se dispare la inflación a toda costa luego de los desequilibrios financieros de inicios de julio.
Ello implicó que, a partir de agosto, de disparasen las tasas y encajes, lo que llevó el crédito productivo a tasas imposibles de afrontar para las pymes, que producen el 70% del empleo del país. En ese momento, desde el propio sector bancario daban por sentado que cualquier empresa que pidiera un crédito a esos niveles de interés era por la urgencia del pago de deudas y que tendría pocas chances de devolverlo.
En cambio, sí había cierta expectativa acerca de si la reactivación de la actividad industrial podría arrancar en noviembre, cuando el Gobierno promovió el inicio de la baja de las tasas y de la normalización de los encajes, mientras ensayó una inyección de billones de pesos al mercado.
Evidentemente, las cifras del IPI manufacturero de noviembre indican que esta pretensión de reactivación deberá esperar. Por el momento, las modestas cifras de las ventas por las fiestas de fin de año hacen prever que el escenario no fue muy diferente en diciembre.
Además, el desplome uniforme de la industria ayuda a desenmascarar la verdad detrás del repunte del EMAE. La polémica al respecto había estallado cuando el Indec terminó corrigiendo al alza el PBI de septiembre, reemplazando lo que se daba como una segura caída por una leve suba. De este modo, el Gobierno evitó, a último minuto, caer en la recesión técnica, que se da cuando dos trimestres seguidos cierran a la baja.
Sin embargo, más allá de la discusión sobre el Indec, lo cierto es que si el EMAE de septiembre dio al alza fue solo por una fuertísima suba de la intermediación financiera y de la recaudación impositiva. Al contrario, la industria, el principal sector de la economía real, viene cayendo desde julio, cuando retomó, tras seis meses, el derrumbe de todo el primer año de Javier Milei. Parece ser que este escenario todavía no terminó.
