La Rioja refuerza acciones ante la crisis hídrica y llama a la responsabilidad social para evitar el colapso

En medio de un escenario de escasas precipitaciones, el Gobierno profundiza las medidas para asegurar el acceso al agua potable, mientras advierte que el uso responsable es clave para sostener el sistema.

29 de noviembre, 2025 | 16.53

Frente a la crisis hídrica que atraviesa La Rioja, el Gobierno de Ricardo Quintela impulsó una serie de acciones para garantizar el acceso al agua potable pero apunta a la responsabilidad social como un factor clave para evitar el colapso del sistema. 

El gerente de Aguas Riojanas, Roberto Valle, advirtió en diálogo con Radio La Torre que la provincia transita “un segundo año con muy pocas precipitaciones” y que la situación “es grave y requiere responsabilidad social”. Noviembre y diciembre, explicó, son los meses más críticos: el consumo prácticamente se duplica por el calor extremo y por prácticas de derroche como el riego diurno, el uso indiscriminado de mangueras y el llenado frecuente de piletas.

A las condiciones climáticas se suma un cuadro estructural complejo. En la capital, varias perforaciones debieron reentubarse, muchos barrios crecieron sin infraestructura acorde y la falta de recursos nacionales frenó obras de gran escala. En ese contexto, cada incidente en la red tiene consecuencias inmediatas. Un reciente corte de energía dejó fuera de servicio todas las perforaciones de la ciudad y provocó falta de agua en numerosos barrios.

“El sistema quedó alterado y puede demorar horas en recuperarse completamente”, explicó Valle. “Cada pozo necesita un purgado, no se puede conectar de inmediato. Los equipos trabajaron toda la noche, pero la presión seguirá baja en algunos sectores”, añadió. En paralelo, el Gobierno avanza con obras de refuerzo de la red y mejoras en la distribución, especialmente en los puntos más críticos.

Uno de los ejes centrales de la estrategia oficial es intervenir en el uso doméstico del recurso. Valle fue categórico al referirse a las piletas, sobre todo las de lona que se vacían y llenan cada semana, y advirtió que ese uso tiene un impacto directo en la presión de la red. “No nos está sobrando el agua, nos está faltando”, remarcó. La prioridad, insistió, debe ser el consumo básico y no el mantenimiento de jardines o céspedes. También recomendó la instalación de tanques y cisternas domiciliarias para atravesar un verano que, anticipó, será “muy complicado”.

Para acompañar ese cambio de hábitos, Aguas Riojanas trabaja con las autoridades municipales y provinciales en un esquema de controles más estrictos contra el derroche, en especial el riego diurno y el uso irresponsable de mangueras. Valle subrayó que el objetivo no es recaudar, sino generar conciencia sobre el uso responsable del agua.

En la capital, las sanciones por derroche contemplan una primera multa de 15.000 pesos, mientras que las reincidencias se penalizan con 30.000 y 45.000 pesos. En casos extremos, se puede llegar incluso a la restricción del suministro. El propósito, insistió el funcionario, es evitar que la falta de responsabilidad individual agrave una crisis que afecta a toda la ciudad.

El mapa de la emergencia hídrica tiene zonas particularmente sensibles. Valle señaló que en el oeste de la capital continúan los turnos de agua, sobre todo en Alunai, uno de los sectores más golpeados. También se registran problemas en Las Agaves, Agrupaciones Gauchas y otros barrios donde se están ejecutando obras para mejorar la distribución. “Estamos con muchos problemas económicos, pero con la voluntad de resolver y que el vecino tenga soluciones, no excusas”, afirmó.