Un extraño fenómeno asociado a los animales se reportó en el sur argentino. Los pumas regresaron al Parque Nacional Monte León y, contrariamente a lo que pensaban los científicos, no solo se restauró un gran depredador ausente durante décadas en la zona, sino que además se dio lugar a una interacción inédita con los pingüinos de Magallanes.
Este descomunal hecho estaría siendo la causa de un cambio de conducta de los felinos. Así lo reveló un estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista científica Proceedings of the Royal Society B. En este informe, se intenta demostrar cómo la abundancia estacional de aves marinas modifica la forma en que los pumas se mueven, cazan y conviven.
Un nuevo comportamiento tras una nueva alimentación: el caso de los pumas
Tras la creación del Parque Nacional Monte León en el 2004 y el fin de la caza, los pumas volvieron a ocupar su antiguo territorio. Allí, encontraron una colonia de más de 40.000 parejas de pingüinos, que cada año se agrupan para reproducirse.
Las cámaras trampa y los collares con GPS que fueron colocados entre el 2019 y el 2023 a los pumas, confirmaron que estos animales están cazando pingüinos con mucha mayor frecuencia de la esperada, aprovechando la abundancia de la presa y su concentración en el territorio.
Según el informe publicado, este recurso temporal no aumentó la cantidad de pumas en la zona, pero sí logró modificar su modo de moverse en el espacio. Aparentemente, los felinos visitan a la colonia con regularidad y adaptan sus movimientos a la presencia estacional de las aves.
Mayor cantidad de alimento, menos conflictos
Si bien las diferencias en los movimientos de los pumas a raíz de la presencia de los pingüinos fueron un descubrimiento científico considerable, el hallazgo más llamativo fue social y entre felinos. Al parecer, los ejemplares que se alimentan de las aves comparten territorio con mayor frecuencia y muestran menos agresividad entre sí, algo inusual para una especie considerada solitaria.
Según los investigadores, esto se explica por la abundancia de la presa, ya que cuando el alimento sobra no hay necesidad de defenderlo y ello reduce los conflictos.
Aunque la colonia de pingüinos se mantiene estable, todavía quedan preguntas abiertas sobre el impacto ecológico a largo plazo. Además, resta saber también cómo puede afectar a otras especies este cambio de comportamiento entre pumas.
Para los científicos, este caso demuestra que la restauración ecológica no implica volver a las formas del pasado, sino permitir que la naturaleza genere nuevas dinámicas.
