En el año 2000, la reconocida actriz Jane Fonda, ganadora de dos premios Oscar, adquirió una propiedad de casi 930 hectáreas al pie de las montañas Sangre de Cristo, cerca del pueblo de Pecos, en Nuevo México. Este lugar, conocido como Forked Lightning Ranch, se transformó en su refugio personal tras finalizar su matrimonio con el empresario Ted Turner.
Cuando visitó el terreno junto a su hija Vanessa Vadim, la decisión de comprar fue inmediata. “En el momento en que pisé la propiedad supe que estaba en casa”, recordó Fonda años más tarde en una entrevista con Architectural Digest. La propiedad estaba ubicada junto al Pecos National Historical Park y formaba parte de un antiguo rancho ganadero que en su momento perteneció a la actriz Greer Garson y al empresario petrolero Buddy Fogelson.
Al llegar, la principal construcción en el rancho era una cabaña de troncos con dos dormitorios, donde Fonda vivió aproximadamente tres años mientras desarrollaba la residencia principal, bautizada River House. Esta vivienda, con unos 890 m², fue diseñada para parecer una construcción tradicional del norte de Nuevo México, aunque era completamente nueva. El resultado fue tan auténtico que, según la actriz, cuando Robert Redford la visitó creyó que la casa tenía por lo menos un siglo de antigüedad.
Más que una casa de descanso, River House fue un espacio donde Fonda pudo recomponerse emocionalmente. “Es donde sané después de mi matrimonio, donde llegué a comprender mi vida”, aseguró la actriz. Allí también escribió buena parte de sus memorias tituladas My Life So Far.
El complejo no se limitaba a esa residencia principal. Incluía una hacienda de aproximadamente 197 m² usada como casa de huéspedes, otra vivienda de troncos de más de 300 m², la casa del encargado y un centro ecuestre con 12 boxes para caballos. Fonda restauró estas construcciones respetando la arquitectura histórica y sumó sistemas de eficiencia energética, como paneles solares y reutilización de aguas grises para riego, haciendo al rancho también sustentable.
Un detalle que reflejaba la personalidad de la actriz era su gimnasio de unos 56 m², equipado con máquinas, pesas, accesorios de Pilates y hasta la colección de videos de entrenamiento de Fonda, junto con una pared espejada completa.
La protección del rancho que fue de Jane Fonda
Tras más de 15 años de propiedad, la actriz decidió vender Forked Lightning Ranch en 2015. El rancho había salido al mercado en 2014 con un precio de US$19,5 millones. Sin embargo, aunque se publicó ese monto, el precio final nunca se confirmó oficialmente, ya que la inmobiliaria mantuvo los términos en confidencialidad. Los actuales dueños son Scott y Kimberley Sheffield, según registros del New Mexico Land Conservancy.
Un punto clave de esta historia es que la tierra quedó protegida legalmente para preservar su hábitat natural, tierras agrícolas y paisaje. El proceso de servidumbres de conservación comenzó en 2010, mientras Fonda aún era propietaria, y se extendió hasta 2018 bajo los nuevos dueños. En total, 902 hectáreas del rancho están protegidas, lo que impide la fragmentación del terreno mediante subdivisiones futuras.
Aunque la propiedad sigue siendo privada, estas restricciones garantizan la conservación de sus valores ambientales y productivos, asegurando que el legado del rancho se mantenga intacto incluso si cambia de manos nuevamente.
