Cuáles serán las tendencias en ciberseguridad en 2026

Los ciberataques ya no son aislados ni improvisados: en 2026, la seguridad digital enfrenta un escenario más complejo, con amenazas coordinadas, automatizadas y cada vez más difíciles de frenar.

28 de enero, 2026 | 21.20

La ciberseguridad atraviesa un punto de inflexión. Lo que antes eran ataques puntuales hoy se transformó en campañas organizadas, que combinan inteligencia artificial, abuso de identidades, ransomware e ingeniería social. El resultado es un escenario donde las defensas tradicionales empiezan a quedar cortas frente a amenazas que avanzan más rápido y a mayor escala.

Los datos recientes muestran que las organizaciones reciben miles de intentos de ataque por semana y que el crecimiento de estas amenazas ya no distingue sectores: educación, salud, energía, gobierno y empresas privadas están todos en la mira.

La inteligencia artificial, de aliada a nuevo frente de ataque

La adopción acelerada de la IA dentro de las empresas abrió una puerta inesperada. Los atacantes no tardaron en aprovecharla y hoy la inteligencia artificial forma parte de toda la cadena de ataque, desde el reconocimiento inicial hasta la ejecución.

Algunos patrones que preocupan:

  • Uso de IA para automatizar ataques y hacerlos más rápidos.

  • Manipulación de sistemas internos mediante solicitudes maliciosas.

  • Infraestructura de IA con vulnerabilidades críticas, muchas veces mal configuradas.

El problema no es solo técnico: cuando un sistema de IA falla, el impacto puede ser masivo y difícil de contener.

Ransomware más fragmentado y difícil de rastrear

El ransomware sigue creciendo, pero con un cambio clave: ya no depende de grandes grupos centralizados. En 2026 predominan estructuras más pequeñas, ágiles y descentralizadas, muchas bajo el modelo de “ransomware como servicio”.

Esto genera:

  • Más ataques, pero de menor duración.

  • Menos previsibilidad para los equipos de seguridad.

  • Uso de IA para seleccionar víctimas y presionar durante la extorsión.

El foco ya no está solo en cifrar sistemas, sino también en robar y amenazar con filtrar datos, aumentando la presión sobre las empresas.

Entornos híbridos: el punto débil más explotado

La convivencia entre nube, infraestructura local y dispositivos perimetrales amplió la superficie de ataque. Equipos sin monitoreo constante o mal configurados se convierten en puertas de entrada ideales.

Los atacantes aprovechan esta complejidad para:

  • Moverse lateralmente dentro de la red.

  • Robar credenciales sin ser detectados.

  • Integrarse al tráfico legítimo y pasar desapercibidos.

La ingeniería social va mucho más allá del mail: un escenario que exige nuevas respuestas

Aunque el correo sigue siendo clave, ya no actúa solo. En 2026, los ataques combinan emails, llamadas telefónicas, sitios web y canales de mensajería para engañar a las personas y sortear controles técnicos. La confianza humana se volvió uno de los activos más explotados.

El mensaje es claro: los ataques están coordinados, automatizados y en expansión. En 2026, la ciberseguridad deja de ser solo una cuestión técnica y pasa a ser una estrategia integral, donde tecnología, personas y procesos tienen que trabajar juntos. La pregunta ya no es si habrá intentos de ataque, sino qué tan preparada está cada organización para responder a tiempo.