Un grupo de científicos chinos exploró una cueva y se topó con una especie de caracol de agua dulce que hasta ahora era desconocida para la ciencia. Este hallazgo, publicado en la revista Subterranean Biology, abre una nueva ventana para estudiar la vida acuática que habita en ambientes subterráneos de Asia Oriental.
Lo más sorprendente es que antes de este descubrimiento no existían registros de caracoles de agua dulce que vivieran en cuevas de China, y en general, los moluscos subterráneos de la región habían recibido poca atención científica. Esta especie, llamada Erhaia dijiang, se adapta perfectamente a la oscuridad total del lugar.
¿Cómo es el Erhaia dijiang, el caracol ciego descubierto en China?
Al observarla, los investigadores notaron que carece de ojos funcionales, con estructuras oculares totalmente degeneradas, un rasgo típico de los troglobiontes, organismos que evolucionan en ambientes sin luz. Su concha es pequeña, translúcida y cónica, mientras que su cuerpo es delicado y sin pigmento, con tentáculos finos que le permiten moverse en su hábitat con completa libertad.
El nombre elegido para esta especie rinde homenaje a “Di Jiang”, un dios protector de montañas en la mitología china, descrito como una criatura sin rostro. Según los científicos, este nombre refleja perfectamente las características del caracol, ya que en laboratorio demostraron que es muy fotofóbico y busca refugio en grietas oscuras para evitar la luz.
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Un récord a más de 2.000 metros: el hogar extremo del nuevo caracol cavernícola
Otro dato que llama la atención es el lugar del hallazgo, ya que lo encontraron a una altitud exacta de 2.062 metros. Este caracol establece un récord de distribución para caracoles cavernícolas de la familia Erhaiidae, mostrando que pueden sobrevivir en cuevas kársticas a alturas superiores a los 2.000 metros sobre el nivel del mar.
Los investigadores detallaron que Erhaia dijiang habita en la grava y piedras trituradas bajo el agua, a menos de un metro de profundidad, donde la temperatura se mantiene en torno a los 20 °C. Aunque la corriente durante la temporada de lluvias arrastra a algunos caracoles hacia la salida de la cueva, nunca se los encuentra en arroyos superficiales y permanecen a menos de dos metros de la entrada.
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Dieta de diatomeas: los secretos de su adaptación bajo el agua
En condiciones de laboratorio, estos caracoles se alimentaron de diatomeas presentes en las rocas y también aceptaron comida artificial para peces, lo que confirma sus hábitos alimenticios y adaptación al entorno subterráneo.
Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad en cuevas asiáticas, sino que también invita a seguir explorando estos ecosistemas ocultos, donde aún quedan muchas especies por descubrir y estudiar.
