La verdad sobre la presencia de lagartijas en las casas, según los especialistas

Las lagartijas, especialmente los geckos, invaden hogares porteños cuando suben las temperaturas. ¿Sabés por qué aparecen y qué beneficios pueden traer? Te contamos todo lo que tenés que saber.

30 de marzo, 2026 | 19.38

En muchas casas de Buenos Aires y otras ciudades como Rosario, no es raro encontrar lagartijas merodeando, sobre todo cuando el clima se vuelve más cálido. Estos reptiles, que llegaron a la región hace décadas, suelen ser motivo de sorpresa o incluso rechazo para algunos, pero ¿sabés qué significa realmente su presencia en tu hogar?

Para entender mejor, primero hay que diferenciar qué tipo de lagartijas suelen verse. La mayoría pertenecen al género gecko, un reptil nocturno que se distingue por su piel fina y dedos con almohadillas que le permiten escalar superficies lisas. Además, estos animalitos pueden emitir pequeños chirridos y miden entre 7,5 y 15 centímetros desde la boca hasta la cola.

Esto los diferencia de las lagartijas diurnas más comunes, que tienen una piel escamosa, garras en lugar de dedos y no emiten sonidos. Durante el invierno, los geckos se esconden en grietas o recovecos para protegerse del frío, pero con la llegada de la primavera y el calor, vuelven a aparecer con más frecuencia, sobre todo desde septiembre.

¿Por qué tantos geckos eligen tu casa para vivir? La respuesta está en las condiciones que encuentran allí, principalmente la temperatura y la abundancia de insectos, su alimento principal. Es común verlos cerca de lámparas o luces, esperando a que moscas, mosquitos o polillas se acerquen para cazarlos. También se alimentan de arañas y cucarachas, lo que los convierte en aliados contra las plagas domésticas.

Es importante diferenciar qué tipo de lagartijas suelen verse en el hogar.

Si bien para algunos la presencia de lagartijas puede generar rechazo, lo cierto es que son inofensivos y muy tímidos: al acercarse una persona, suelen escapar rápidamente. De hecho, su alimentación ayuda a controlar la población de insectos en el hogar, algo que puede resultar beneficioso para la salud y el confort de las familias.

El arribo de las lagartijas a nuestro país

Sobre su llegada a la Argentina, el doctor en Biología y especialista en Zoología del Conicet-UBA, Matías Pandolfi, explicó que estos reptiles habrían arribado al país en la década de 1970, posiblemente en cargas de corchos o maderas provenientes de África.

"Se cree que arribaron en las cargas de corchos o maderas desde África. Y los primeros barrios en donde aparecieron fueron los del sur de la Ciudad. Ahora hay en casi todos los barrios, conurbano bonaerense, Rosario, Montevideo, Asunción, Guayaquil. Son muy adaptables e invaden estos ambientes", detalló.

Para quienes prefieren evitar su presencia, ya sea por mascotas o por el temor a los excrementos que puedan dejar, existen métodos para ahuyentarlas sin dañarlas. Estos trucos permiten mantenerlas a raya respetando la vida de estos pequeños habitantes nocturnos.