Frente a la laguna de Chascomús, la propuesta gastronómica de Café Mulé se consolida como un punto de encuentro indispensable para quienes buscan combinar la riqueza de la cocina rioplatense con una vista natural imponente. El restaurante ofrece una experiencia culinaria pensada para acompañar el ritmo completo de la jornada, uniendo la calidez de la panadería artesanal con platos de identidad local.
Con una vista privilegiada al espejo de agua, el sitio invita a disfrutar de un espacio donde el entorno y una buena comida interactúan de manera constante, reafirmando el atractivo turístico y gastronómico que distingue a esta localidad bonaerense.
Sabores rioplatenses y un punto panorámico único frente al agua
Ubicado sobre la Av. Costanera N° 4, el espacio aprovecha al máximo su entorno gracias a dos amplios salones interiores y cuatro sectores al aire libre dispuestos sobre la costanera. Esta distribución permite contemplar el paisaje en cualquier época del año y en distintas franjas horarias.
Además, el lugar sumó un nuevo atractivo con la inauguración del Punto CH, el primer punto panorámico instalado sobre la laguna de Chascomús, diseñado para fotografiar y admirar los atardeceres. La iniciativa permite extender la estadía más allá del momento del almuerzo o la cena, invitando a hacer una pausa frente al agua desde la mañana hasta la noche.
Una carta versátil que abarca desde la pesca local hasta la pastelería artesanal
La propuesta gastronómica rinde homenaje a la cocina argentina con matices italianos y españoles. Entre sus platos más representativos se destaca el tradicional pejerrey a la romana, considerado un emblema de la casa, junto a opciones como la milanesa de bife de chorizo acompañada de tallarines cacio e pepe, el risotto de calabaza con osobuco, la plancha de langostinos y diversas empanadas artesanales de cordero o pejerrey. La carta de bebidas complementa la oferta con vinos de bodegas nacionales, cervezas locales, cafetería de especialidad y coctelería de autor, donde sobresalen creaciones como el Red Collins o el Mulé Club Sour.
Uno de los pilares del restaurante es su producción propia de panadería y pastelería. Elaborados diariamente en el restaurante, destacan los croissants, rolls de canela, scones y tortas artesanales. Para el cierre dulce o el momento de la merienda, sobresalen opciones de la casa como el cheesecake de frutos rojos, la marquise de chocolate y el Postre Mulé, una combinación de helado de crema americana, mousse de dulce de leche, frutos rojos y galletas crocantes. Para conocer más sobre sus novedades, se puede consultar su perfil oficial en Instagram (@mulecafe).
