Fue furor en los 90, desapareció y ahora se reinventa en alfajor para conquistar una nueva generación

El regreso de un clásico noventoso a los kioscos que vuelve a generar furor en el mundo de las golosinas argentinas.

15 de mayo, 2026 | 14.58

En la Argentina, donde el alfajor no es solo una golosina sino casi una institución nacional, cada nuevo lanzamiento genera expectativa. Pero cuando detrás aparece una marca cargada de nostalgia, el fenómeno se multiplica. Eso pasó con el alfajor Toddy de Georgalos, una apuesta que mezcla dos universos potentes: la tradición alfajorera y el fanatismo por las galletitas Toddy, convertidas desde hace años en un clásico de kiosco.

La historia empieza en 2021, cuando Georgalos compró a PepsiCo la división de cacao en polvo que incluía las marcas Toddy y Zucoa, además de la línea de galletitas Toddy y una planta en La Rioja. La operación marcó el regreso de una de las marcas más icónicas del consumo masivo a manos argentinas y abrió la puerta para expandir su universo más allá de la chocolatada.

El alfajor Toddy de Georgalos es una apuesta que mezcla dos universos potentes: la tradición alfajorera y el fanatismo por las galletitas Toddy.

Dos años después, la compañía decidió ir por uno de los segmentos más competitivos del país, el del alfajor. Así nació el alfajor Toddy, pensado como una extensión “premium” de la marca Toddy. Desde la empresa explicaron que la idea fue combinar “galletitas con chips, dulce de leche y chocolate”, una fórmula que apela directamente al recuerdo de las clásicas cookies que marcaron a toda una generación. También señalaron que “el de los alfajores es un mundo inmenso en volumen y marcas”, por eso buscaron posicionarlo en una franja alta dentro del mercado.

El furor de las galletitas Toddy en Argentina

Las galletitas Toddy no son cualquier producto en la Argentina. Su lanzamiento original en los años 90 fue uno de los más exitosos del consumo masivo y posteriormente su regreso a la industria con lo que fueron reconocidos como “el mejor lanzamiento” de 2012-2013 según consumidores, superando a más de 1.200 productos nuevos. El fenómeno no fue solo comercial, hubo faltantes de stock, carteles improvisados en kioscos que anunciaban “Tenemos Toddy” y una especie de culto pop alrededor de una simple cookie con chips de chocolate.

En Reddit, todavía hoy los usuarios recuerdan ese furor. Algunos describen que “fueron una revolución” porque antes dominaban otras marcas menos intensas en sabor, mientras otros sostienen que “no fue solo marketing”, sino que realmente había una diferencia en calidad. Esa memoria afectiva es justamente lo que Teddy busca capitalizar, vender no solo un alfajor, sino una experiencia ligada a la nostalgia.

El contexto también ayuda. El mercado argentino del alfajor atraviesa una etapa de expansión permanente, marcas tradicionales, ediciones limitadas y lanzamientos virales conviven en góndolas cada vez más competitivas. En redes sociales y comunidades especializadas, muchos usuarios comparan este boom con lo que pasó con la cerveza artesanal años atrás: “todos los días sale alguien con un alfajor nuevo”, ironizan.