La casa que convirtieron en una auténtica cocina italiana y es un éxito: queda en Buenos Aires y ofrece platos exquisitos

Lo que alguna vez fue el hogar de inmigrantes italianos, hoy se transformó en Sole di Parma: un proyecto que honra las raíces italianas.

24 de febrero, 2026 | 14.15

La gastronomía italiana tiene una fuerte presencia en Argentina, pero algunos proyectos logran destacarse por su autenticidad y su historia. En el conurbano norte, una propuesta familiar rescata tradiciones, recetas y costumbres que atraviesan generaciones, en un espacio donde la memoria y la cocina conviven.

Un proyecto familiar que rescata la tradición italiana en Tigre

En una zona tranquila de Tigre, una casa construida hace décadas volvió a cobrar vida con un propósito distinto. Allí funciona hoy Sole di Parma, un emprendimiento familiar que transformó una vivienda cargada de historia en un espacio dedicado a la cocina italiana artesanal.

El origen de este proyecto se remonta a los años cincuenta, cuando los abuelos de la familia llegaron desde Parma, trayendo consigo recetas, técnicas y una cultura profundamente ligada a la mesa. Esa herencia encontró continuidad en manos de Martín Gianella y María Cancello, quienes decidieron recuperar el espíritu original del hogar familiar y convertirlo en un punto de encuentro gastronómico.

El resultado es un espacio que conserva su esencia doméstica, donde cada detalle remite a la tradición. Más que un restaurante, el lugar funciona como una extensión de la historia familiar.

Cada rincón del lugar mantiene viva la historia familiar y refuerza el vínculo entre la gastronomía y la identidad

La gastronomía artesanal como corazón de la propuesta

Uno de los pilares que define a este espacio es su enfoque en la producción artesanal. La gastronomía que allí se ofrece se basa en procesos cuidados, tiempos respetados y recetas transmitidas entre generaciones.

Las focaccias representan uno de los grandes emblemas. Elaboradas con masa madre y fermentadas durante 24 horas, se caracterizan por su textura equilibrada, crocante por fuera y esponjosa en su interior. Las versiones clásicas conviven con combinaciones innovadoras, como la que incorpora pera confitada, queso azul y nueces, reflejando una mirada contemporánea sin perder la raíz italiana.

El sector de pastelería también ocupa un lugar destacado. Entre las especialidades aparecen los maritozzi rellenos, la crostata con mermelada casera, la torta caprese con mascarpone y frutas, y la tradicional ciambella, una receta familiar recuperada con el paso del tiempo.

Cada preparación refleja una filosofía clara: preservar el valor de lo hecho a mano y respetar la identidad original de cada plato.

Pastas frescas y cocina italiana que transforman las noches en Tigre

Las pastas frescas, protagonistas de las noches, combinan técnicas italianas clásicas con una mirada contemporánea

Cuando cae el sol, el espacio suma nuevas propuestas que amplían la experiencia. Durante las noches de viernes y sábado, la carta incorpora platos que consolidan la identidad italiana del lugar.

Las pastas frescas ocupan un rol central, con opciones como los malfatti de ricota y espinaca acompañados por salsa fileto y stracciatella, o los tagliatelle con crema de hongos y un toque cítrico que aporta frescura.

También se destacan otras preparaciones, como las piadinas rellenas con pollo, pesto y mozzarella, o los sándwiches elaborados en pan brioche artesanal, que combinan ingredientes tradicionales con sabores actuales.

Entre las opciones más originales aparece el carpaccio de peras con prosciutto, queso azul y rúcula, una propuesta que sintetiza el equilibrio entre innovación y tradición.

Una casa que se convirtió en un símbolo de identidad gastronómica

En un contexto donde muchas propuestas buscan destacarse por la novedad, este proyecto apuesta por otro camino: el de la memoria. La gastronomía que allí se desarrolla no sólo apunta al sabor, sino también a la reconstrucción de una historia familiar.

La elección de mantener la actividad en la misma casa donde comenzó todo refuerza ese vínculo con el pasado. Cada ambiente conserva la atmósfera original, generando una experiencia que va más allá de lo culinario.

Ubicado en Madero 537, este espacio se consolidó como un punto de referencia dentro del circuito gastronómico de Tigre. Su crecimiento se explica, en gran parte, por una propuesta que prioriza la calidad, la identidad y el respeto por las raíces.

En cada focaccia, cada pasta y cada postre se expresa una herencia que logró adaptarse al presente sin perder su esencia, convirtiendo a esta antigua casa familiar en un verdadero emblema de la cocina italiana en Buenos Aires.