La carrera aparentemente imparable de Jessie Buckley para convertirse en la primera actriz irlandesa en ganar el Oscar a la mejor actriz está a punto de suponer el último triunfo en la gran pantalla para un pequeño país que invierte con inteligencia para sacar el máximo partido a su creciente talento.
Buckley es considerada por muchos como una apuesta casi segura en la ceremonia del domingo por su papel en "Hamnet". Otros artistas irlandeses figuran entre los nominados en las categorías técnicas, mientras que productoras irlandesas participaron en la realización de las películas "Bugonia" y "Blue Moon", ambas con múltiples nominaciones.
Desde 2013, el país de 5,5 millones de habitantes ha tenido más nominados en las categorías de interpretación que en las 84 ceremonias de los Óscar anteriores juntas, una lista que incluye a Paul Mescal, Saoirse Ronan y Cillian Murphy, quien se convirtió en el primer actor nacido en Irlanda en ganar el Oscar al mejor actor en 2024.
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"Se debe a una multiplicidad de factores y a que en Irlanda existe una gran comunidad", dijo Gemma Bodinetz, directora de la Lir Academy de Dublín, entre cuyos graduados se encuentran Mescal y la estrella de "Cumbres borrascosas", Alison Oliver.
"Nuestros estudiantes se adentran en un mundo en el que existe una red y un ecosistema de apoyo a través del cine, la televisión y el teatro; eso es lo que más distingue a Irlanda", señaló Bodinetz, quien antes ocupó puestos de responsabilidad en la industria en el Reino Unido.
UN CRECIMIENTO EXTRAORDINARIO Y EXPONENCIAL
Screen Ireland, el consejo nacional de cine, atribuye este éxito sostenido a una estrategia de inversión en directores irlandeses, a la formación en todas las disciplinas y al creciente núcleo de productoras locales, al tiempo que se promociona Irlanda como lugar de rodaje para producciones internacionales como la exitosa serie de Netflix "Wednesday".
Aunque famosa por sus artes, Irlanda no contó con un consejo cinematográfico hasta hace relativamente poco tiempo. Su restablecimiento en 1993, bajo el mandato del entonces ministro de Cultura y futuro presidente Michael D. Higgins, junto con su defensa de generosos incentivos fiscales, fue fundamental para la transformación del sector.
El importante repunte de la economía y las finanzas públicas durante la última década también ha permitido a los sucesivos gobiernos triplicar el presupuesto anual de Screen Ireland hasta alcanzar los 43 millones de euros (49 millones de dólares).
"Todos y cada uno de esos elementos han contribuido a que estemos donde estamos ahora. La industria ha crecido de forma extraordinaria y exponencial", contó el antiguo director ejecutivo de Screen Ireland, James Hickey, que ahora forma parte del consejo de Screen Producers Ireland, entre otras funciones.
"(Pero) sería erróneo dar la impresión de que Irlanda ha gastado mucho dinero... se ha invertido de forma muy selectiva".
El ministro de Cultura irlandés, Patrick O'Donovan, dijo a Reuters que hay margen para nuevos aumentos de la financiación.
En la Lir Academy, los casos de éxito han dado lugar a un récord de 660 audiciones para las 16 plazas del curso de grado en interpretación del próximo año, mientras que el 93% de sus estudiantes de dirección escénica y técnica teatral han conseguido un empleo antes de terminar su formación.
"No es un paraíso ahí fuera, la situación económica es realmente difícil para los artistas (...) pero ese no es el tipo de estadística que se suele oír de las organizaciones artísticas", dijo Bodinetz.
Con información de Reuters
