Del match al deseo: cómo las apps de citas están redefiniendo la forma en que nos vinculamos

Las apps de citas están modificando la forma en que se construye el deseo y los vínculos en la vida cotidiana.

10 de abril, 2026 | 14.00

En la era de las aplicaciones de citas, el deseo dejó de ser un territorio íntimo para convertirse en un fenómeno atravesado por algoritmos, pantallas y validación constante. Lo que antes ocurría en bares, trabajos o círculos sociales hoy se juega en segundos, un gesto con el dedo alcanza para decidir si alguien entra o no en el radar afectivo.

El psicólogo y sexólogo Adrián Chico viene analizando este cambio desde la clínica y las redes sociales, donde se volvió una referencia para entender los vínculos contemporáneos. Según explica, el deseo ya no se construye únicamente en la experiencia real, sino también en lo que consumimos digitalmente. “El porno suele generar expectativas inalcanzables, comparación corporal y distorsión del deseo”, advierte.

Ese fenómeno no se limita al contenido explícito, las apps de citas funcionan con una lógica similar. Perfiles idealizados, cuerpos normativos y una oferta infinita generan una dinámica de comparación constante. “En redes, el mecanismo es parecido: comparación, idealización”, sostiene el especialista.

Cómo son utilizadas las apps de citas en Argentina 

En paralelo, plataformas como Tinder, Bumble o Happn crecieron de forma sostenida en Argentina. Solo Tinder supera el millón y medio de usuarios activos mensuales en el país, consolidando un escenario donde conocer a alguien ya no depende del azar sino del algoritmo. Además, una parte significativa de los usuarios admite que no busca necesariamente pareja, un 33% utiliza estas apps para encuentros casuales.

Este contexto modifica no solo el acceso a los vínculos, sino también la forma en que se construye el deseo. Para Chico, muchas conductas actuales están atravesadas por heridas previas. “Si me desean, tengo valor”, describe sobre una lógica que se refuerza en entornos digitales donde la validación es inmediata pero también frágil.

Según explica el psicólogo Adrián Chico, el deseo ya no se construye únicamente en la experiencia real, sino también en lo que consumimos digitalmente.

Las apps, sin embargo, no son únicamente negativas. El propio psicólogo reconoce que pueden ser una herramienta clave. “Puede ser la única vía para conocer a alguien”, especialmente para quienes viven en contextos más aislados.El problema aparece cuando esa herramienta se vuelve el único canal. La sobreoferta de opciones, el ghosting y la búsqueda constante de algo “mejor” generan una especie de fatiga emocional que ya empieza a notarse, sobre todo entre los más jóvenes.

Así, el deseo contemporáneo parece moverse entre dos tensiones, la hiperconexión digital y la dificultad para construir vínculos reales. En ese equilibrio inestable, las apps no solo cambiaron la forma de conocerse, sino también la manera en que las personas se perciben, se desean y se vinculan.