Las golosinas suelen asociarse con grandes cantidades de azúcar y pocos nutrientes. Sin embargo, existe una alternativa casera que permite transformar dos vegetales cotidianos en un bocado dulce y colorido, las gomitas de remolacha y zanahoria.
Además de su sabor y textura, esta preparación incorpora compuestos presentes naturalmente en ambos alimentos. La remolacha se destaca especialmente por sus betalainas, los pigmentos responsables de su característico color rojo y violeta. Estas sustancias son estudiadas por su capacidad antioxidante y por sus posibles efectos antiinflamatorios.
Qué aportan la remolacha y la zanahoria
La remolacha contiene betacianinas y betaxantinas, dos tipos de betalainas que presentan actividad antioxidante. Las investigaciones realizadas hasta el momento encontraron efectos relacionados con la reducción del estrés oxidativo, aunque una parte importante de la evidencia procede de estudios experimentales y todavía hacen falta más ensayos clínicos para determinar qué beneficios concretos tienen en la salud humana.
De hecho, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 analizó siete estudios con un total de 360 adultos y encontró que el consumo de jugo de remolacha podía mejorar determinados marcadores relacionados con el estrés oxidativo y aumentar la capacidad antioxidante. Los propios investigadores señalaron que todavía es necesario estandarizar las dosis y la duración de estos consumos para establecer recomendaciones clínicas.
La zanahoria, por su parte, es conocida por su contenido de carotenoides, especialmente betacaroteno, que el organismo puede convertir en vitamina A. Una revisión que reunió 30 metaanálisis encontró asociaciones entre el consumo de zanahoria o carotenoides y distintos resultados favorables para la salud, aunque estos resultados no significan que las zanahorias por sí solas prevengan o traten enfermedades.
No está demostrado que comer gomitas de remolacha y zanahoria proteja el hígado de una enfermedad o lo “desintoxique”, pero sí existe una línea de investigación sobre las betalainas y la función hepática. Estudios experimentales encontraron que algunos de estos compuestos pueden actuar sobre mecanismos relacionados con el estrés oxidativo y las respuestas inflamatorias.
Sin embargo, una revisión reciente remarca que los estudios clínicos sobre sus posibles efectos hepatoprotectores todavía son limitados y que se necesitan más investigaciones para confirmar su eficacia en personas.
Por eso, más que hablar de una golosina que “limpia” o “cura” el hígado, resulta más preciso considerarla una forma diferente de incorporar vegetales y compuestos antioxidantes a la alimentación.
Cómo preparar gomitas de remolacha y zanahoria
Para hacer una versión casera se pueden utilizar:
1 remolacha pequeña cocida.
1 zanahoria mediana cocida.
Agua, en cantidad necesaria.
Gelatina sin sabor.
Opcionalmente, unas gotas de jugo de limón para aportar acidez.
Primero se procesan la remolacha y la zanahoria hasta obtener un puré homogéneo. Luego se incorpora la gelatina previamente hidratada y se mezcla hasta conseguir una preparación uniforme. La mezcla se coloca en pequeños moldes de silicona y se lleva a la heladera hasta que tome consistencia.
El resultado es una preparación de color intenso, con una textura similar a una gomita y elaborada a partir de vegetales. Para que siga siendo una alternativa saludable, conviene evitar agregar grandes cantidades de azúcar, miel o jarabes.
Las gomitas no reemplazan el consumo habitual de verduras enteras ni una alimentación equilibrada. Pero pueden ser una manera original de incorporar remolacha y zanahoria a la dieta, aprovechando los nutrientes y compuestos bioactivos que naturalmente contienen.
