Pocos cócteles tienen la historia, la elegancia y el peso cultural del Martini. Asociado durante décadas al glamour, al cine y a figuras como James Bond, este clásico de la coctelería internacional mantiene intacta su vigencia y sigue siendo una de las bebidas más pedidas en las barras de todo el mundo.
Cada 19 de junio se celebra el Día Internacional del Martini, una fecha que invita a redescubrir un trago con aparente sencillez pero que esconde una complejidad técnica que los bartenders consideran un verdadero examen de precisión. En Buenos Aires, la escena coctelera encontró nuevas formas de reinterpretarlo sin perder la esencia que lo convirtió en leyenda.
De Chacarita a Belgrano: clásicos y versiones contemporáneas en CABA
Uno de los puntos de referencia para los amantes del Martini es Punto Mona, en Chacarita. Allí la propuesta combina respeto por la tradición y creatividad contemporánea. El protagonista es el Dry Martini, preparado con gin Tanqueray, vermut dry, aceituna, cebollín, alcaparrón y piel de limón, una versión que mantiene intacto el espíritu original del cóctel.
La barra también ofrece un Espresso Martini que suma vodka Ketel One, Drambuie, espresso, Baileys y notas cítricas de naranja, una alternativa ideal para quienes buscan sabores más intensos y aromáticos.
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En Belgrano, Mixtape apuesta por una lectura diferente del clásico. La carta diseñada por Pablo Pignatta incorpora un Apple Martini elaborado con vodka y cordial de manzana Granny Smith. El resultado es un cóctel fresco, equilibrado y frutado que dialoga con la identidad musical y relajada del bar, ubicado en la terraza de Haiku.
Palermo y la nueva generación del Martini
Si durante décadas el Martini fue sinónimo de formalidad, la nueva coctelería porteña demuestra que también puede adaptarse a contextos más relajados. Esa filosofía atraviesa la propuesta de ORNO Cantina y CIMA, su rooftop ubicado en Palermo.
Allí, la bartender Flavia Arroyo convirtió al One Shot Martini en una de las referencias de la casa. La receta combina vodka Smirnoff, vermouth dry y jerez, servidos a temperatura exacta y con una ejecución que prioriza los detalles por encima de cualquier artificio.
La propuesta busca reivindicar una idea fundamental de la coctelería clásica: los grandes tragos no dependen de ingredientes extravagantes sino de la precisión técnica. En ORNO, el Martini puede acompañar desde una pizza recién salida del horno hasta una larga sobremesa mientras cae el sol sobre la ciudad.
Costanera: dos formas de entender un mismo cóctel
El recorrido concluye frente al río, en Enero Restaurant, uno de los espacios gastronómicos más destacados de la Costanera porteña. En su barra Aguaviva conviven dos interpretaciones muy distintas del Martini.
Por un lado aparece el Espresso Martini, preparado con Sernova, café espresso y Borghetti, servido con una espuma sedosa y tres granos de café que anticipan su carácter tostado. Por el otro, el Clarito o Dry Martini recupera una versión más tradicional a partir de Gin Blu y Vermouth Dry, con un perfil seco, elegante y minimalista.
La convivencia de ambas recetas refleja una tendencia que atraviesa la coctelería global: mientras algunos consumidores buscan volver a los clásicos, otros prefieren reinterpretaciones que incorporen nuevos sabores y texturas.
