Empezó como un fracaso, pero inauguró la TV del escándalo: el éxito detrás de Zap TV y el año de oro de los mediáticos argentinos

La historia detrás del éxito de Zap TV, un programa de culto del periodismo de chimentos que empezó como un fracaso y terminó en boca de todos por haber marcado el debut de los mediáticos más bizarros de los 2000.

09 de enero, 2026 | 19.36

En la historia del chimento argentino hay nombres del periodismo de espectáculos y programas que fueron escuela de generaciones: quizás el más importante de la década del '90 fue Lucho Avilés, quien marcó agenda de primicias y fue mentor de varias figuras que circulan por la TV local actualmente, entre ellos Marcelo Polino. Una década más tarde, Polino -personaje extravagante de los medios que ganó popularidad por sus devoluciones lapidarias en los realities Bailando y Cantando por un sueño- tendría su oportunidad de lucimiento en un programa que empezó como un fracaso, pero terminó inaugurando la televisión del escándalo: la historia de Zap TV, un éxito por accidente que significó el debut de los mediáticos más bizarros de los 2000.

Corría el 2002 y el ánimo de los argentinos estaba por el suelo: la crisis del 2001 y el Corralito habían devastado el clima social, y la televisión se hacía eco de esto. En este escenario, los magazines de chimentos empezaron a instalarse en las casas como compañía de las tardes: Intrusos (América TV) cursaba su segundo año al aire con Jorge Rial en la conducción y peleaba por la teleaudiencia contra Rumores (1997-2003), con Carlos Monti y Susana Roccasalvo en Canal 9. Con un público cada vez más interesado en la farándula, los canales empezaron a apostar por los magazines de archivo de noticias, y una de incursiones fue Zap TV, por Canal 9.

"El éxito de Zap fue producto de una gran equivocación (...) Zap arrancó para ser competencia directa de Intrusos con un espíritu completamente distinto al que terminó teniendo. Imaginen que la experiencia al comienzo fue traumática: mientras Jorge Rial contaba lo que pasaba hoy, yo contaba lo más importante del día anterior. Conclusión: terminamos gestando un completo monstruo", sugiere Marcelo Polino, conductor del ciclo, en su libro Todo lo que sé (Ediciones B, 2013), sobre los primeros pasos del formato que marcó un antes y un después en la televisión del escándalo, a pesar de su corta vida: duró 8 meses al aire.

El piloto que nunca salió al aire, el tortazo que cambió todo y la "boda de enanos"

El programa piloto tenía, en exclusiva, material inédito del "Carajo, mierda" de Mirtha Legrand, pero -según el recuerdo del periodista- no salió al aire porque en ese momento Marcela Tinayre hacía Cortesanas en la señal y era figura de Endemol. En un principio el panel estaba integrado por Jorge Dorio, Adrián Santucho, Pilar Smith y Jorge Lafauci, con un joven Polino al frente. Pero nadie imaginaba la pésima suerte del programa. "Se convirtió en un fracaso completo", se revela en el libro. El rating no acompañó los inicios.

La suerte de Zap TV cambió por accidente, con la primera aparición de Guido Süller y Jacobo Winograd como invitados. Por el 2002 los mediáticos estaban dando sus primeros pasos en la televisión y sus apariciones siempre aportaban frescura y escándalos divertidos de consumir cual telenovela. Todo gracias a una decisión intempestiva. "En un momento del programa mientras el aire nos comía, una persona muy importante del canal propuso que Guido entrara y le diera un tortazo en la cara a Jacobo. (...) Todo fue completamente espontáneo", cuenta Polino. El resto fue historia.

De 0 a 100, Zap TV pasó a marcar agenda por grotesco y kitsch, inaugurando el "todo vale" por un punto de rating: "De ser un programa muerto, pasamos a ser repetido por todos los otros programas de televisión. Una vez, Patricia Palmer dijo que a los mediáticos les pagaba el Gobierno. Y entonces, se subieron todos al Trencito de la alegría y fueron a la puerta de su casa para hacerle un escrache. Fue uno de los momentos de mayor fama y repercusión del programa". Paulina, la fanática que estaba enamorada de Guido Süller, el Larva, Adriana Aguirre y su esposo Ricardo García y Oriana Junco fueron algunos de los mediáticos que se convirtieron en estrella y sustento del ciclo. "En Zap les dimos visibilidad a todos esos personajes marginales que no tenían ni voz ni voto en la televisión. Era un programa completamente inmanejable (...) pero todos lo miraban", sostiene Polino en su libro, una suerte de memorias.

El final de Zap TV fue abrupto. Una deuda de 5 millones de pesos lo sacó del aire tras 8 meses de emisiones. ¿Qué ocurrió durante su último programa? El casamiento de María y Diego, una pareja de personas de baja estatura cuya boda fue transmitida en el programa, donde Nicolás, el hijo de María, entregó los anillos. "Subimos a los enanos a un carruaje y les armamos la fiesta", recuerda el periodista, hacedor de un éxito de culto en la historia de la televisión bizarra.