¿Usás retinol en tu rutina anti-age de skincare? Este es el error más común al utilizarlo, según un dermatólogo

Este es el error más común que estás cometiendo con tu rutina de skincare al usar retinoides: cómo aplicarlo correctamente para prevenir problemas.

13 de mayo, 2026 | 10.41

El retinol es el ingrediente estrella en las rutinas anti-age de skincare, pero muchas personas lo incorporan a sus tratamientos sin saber cómo utilizarlo correctamente para ver resultados. Es acá cuando el producto no solamente no cumple con su función, sino que también puede generar efectos no deseados.

Los productos a base de retinoides se volvieron muy populares por su capacidad de reducir arrugas, líneas finas e imperfecciones. Según el dermatólogo Daniel Sugai, entrevistado por She Finds, hay un error que la mayoría comete a la hora de aplicar retinoides en el rostro.

El error más común a la hora de aplicar retinol en tu rutina de skincare

Si te ponés retinol en exceso, corrés el riesgo de sufrir dermatitis, sequedad excesiva e irritación. No vas a ver mejores resultados por ponerte más cantidad de la recomendada.

"Si estás aplicando pequeños puntos del tamaño de arvejas por todo el rostro, eso es demasiado", explica. Tené especial cuidado con las zonas como contorno de ojos, boca y nariz, ya que son más sensibles.

Una cantidad muy pequeña es suficiente. El equivalente al tamaño de una arveja alcanza para todo el rostro. Recordá que el retinol se debe aplicar siempre por la noche y nunca por la mañana, ya que puede generar manchas si el sol te da en la cara en algún momento del día.

Distribuí esa dosis de manera uniforme en las distintas áreas a tratar, asegurándote de que quede una capa fina bien repartida en toda la cara. No te olvides de hidratar la piel después con alguna crema de tu preferencia para proteger la barrera cutánea y prevenir la sensación de tirantez.

La importancia de las capas

Si tenés la piel sensible o reactiva, lo mejor es que uses la técnica de la aplicación en capas. Primero, aplicá un sérum o una crema liviana que actúe como base. Luego, usá una pequeña cantidad de retinoide para todo el rostro. Para terminar, sellá con una crema hidratante.

También podés sumar una segunda capa de hidratante al final para generar un efecto “sándwich” que refuerce la barrera cutánea. Al día siguiente, el protector solar es fundamental, ya que los retinoides aumentan la sensibilidad frente a la radiación UV y te pueden manchar la piel.

El efecto purga del retinol 

La purga puede aparecer entre la segunda y tercera semana desde el inicio del uso de retinoides. Sin embargo, según el especialista, no es tan común en todos los casos y suele darse más en pieles con tendencia al acné.

Una vez que esta etapa pasa, la piel suele verse más uniforme, suave y luminosa. Por eso, abandonar el tratamiento por este motivo puede ser contraproducente: los resultados a largo plazo superan ampliamente esta fase inicial. Recordá siempre consultar con un dermatólogo antes de armar tu rutina.