En una época donde la diversidad de identidades y la libertad de las personas comienza a ser la norma y no la excepción, la plataforma Netflix, conocida por su catálogo variado, ha sumado una de las películas más comentadas del año. Se trata de Mi querida señorita, la nueva versión del clásico español que, bajo la dirección de Fernando González Molina y con guion de Alana S. Portero, revive una historia que mezcla el drama íntimo con la urgencia social.
Trama y final explicado de "Mi querida señorita"
La trama nos sitúa frente a Adela (Elisabeth Martínez), una mujer de la provincia de Pamplona que ha vivido bajo la represión de una sociedad tradicional. Tras años de sentirse "ajena" a su propio cuerpo y convencida de que su estilo de vida se debe a cierto rechazo social, un diagnóstico médico inesperado revela que es intersexual. Este hallazgo desmantela su pasado y la empuja a un viaje de autodescubrimiento emocional y físico, acompañada por Isabelita (Anna Castillo), su amiga y principal apoyo afectivo.
El clímax de la cinta llega cuando Adela decide dejar atrás la identidad impuesta para transitar hacia una vida que reconozca su verdadera naturaleza. El final no solo muestra su transformación externa, sino la liberación de la culpa. La explicación de este desenlace reside en la soberanía corporal: Adela deja de ser un objeto de diagnóstico para convertirse en sujeto de su propia historia.
La película ofrece un análisis profundo sobre la intersexualidad, alejándose del morbo clínico para reflexionar sobre cómo los mandatos sociales mutilan las identidades que no encajan en el binarismo tradicional. Es una invitación a entender que la biología no es un destino estanco, sino un mapa diverso que la sociedad ha intentado reducir a dos rutas únicas.
El estreno de "Mi querida señorita"
Esta ambiciosa producción tuvo su estreno oficial en el Festival de Málaga a principios de 2026, donde fue recibida como una de las obras más valientes y necesarias del año. Su importancia radica en que recupera un relato que en 1972 fue pionero en el cine de la pretransición española, pero lo actualiza con la sensibilidad y el lenguaje de hoy. La película ha sido reconocida por su calidad técnica, por difundir la voz de la comunidad intersexual, históricamente invisibilizada en el audiovisual, convirtiéndose en un puente vital entre el pasado de censura y un presente que busca la reparación a través del arte.
