Fito Páez protagonizó una de las noches más atípicas y comentadas de su carrera reciente durante su concierto en el Movistar Arena. El músico rosarino decidió arriesgarse a interpretar de principio a fin su último material de estudio, Novela, decisión que no fue bien recibida por muchos de los presentes.
Al tratarse de composiciones recientes que no forman parte de su infalible lista de hits históricos, la decisión generó un clima de desconcierto entre los asistentes, quienes no tardaron en manifestar su descontento ante la sorpresiva propuesta conceptual del artista. El quiebre de la velada se produjo en uno de los baches del espectáculo, cuando parte del público, incómoda por la ausencia de los clásicos que esperaban escuchar, le hizo saber su molestia a Páez a través de algunos abucheos.
A pesar del tenso momento y de la oscilación entre el respeto y la indiferencia que marcó la primera mitad de la noche, Fito sostuvo con firmeza su apuesta artística y completó el recorrido íntegro por las canciones del disco antes de dar paso a las concesiones hacia su audiencia.
Una vez saldada la presentación del álbum, el show dio un vuelco rotundo y se transformó en la fiesta popular que todos aguardaban. El rosarino apeló a su arsenal de himnos generacionales y desató la euforia colectiva con interpretaciones arrolladoras de clásicos como La rueda mágica, Circo Beat, Brillante sobre el mic y Ciudad de pobres corazones. El cierre del concierto, que incluyó A rodar mi vida y Mariposa Technicolor, sirvió como una suerte de reconciliación simbólica entre el ídolo y sus fanáticos.
La jugada de Páez había sido anticipada por él mismo en sus redes sociales dos días antes del show, donde confesó que la idea de despedir el disco a pocas horas del lanzamiento de su próximo trabajo discográfico, Shine, lo que había provocado controversia dentro de su propio equipo de producción.
Un artista que no es un producto
Fito Páez podría descansar refugiado en la batería de hits que cosechó sobre todo en sus primeros años de carrera -que hasta la actualidad congregan a decenas de miles de personas en estadios-, pero decide ser fiel a su búsqueda y proponer nuevos sonidos, a pesar de que no resulten ser fenómenos populares. Esto habla de un músico que no fue comido por la carcasa que le pusieron el público y la industria y se deja llevar por el fluir de su sentir artístico.
