“El cielo de verdad no se ve, se siente. Es una cosa tan linda y serena, que uno no se la puede imaginar. Y si lo hace, cada quien lo ve diferente. Para cada uno hay un cielo”, dice uno de los extractos más emotivos de Cartas a mi mamá, la novela de Teresa Cárdenas publicada por Factotum Ediciones. Abrir este libro es iniciar un viaje emocional al subconsciente de una niña: mientras se lee, el mundo se revela desde la inocencia, sin perder nunca la perspectiva adulta del lector.
Tras la muerte de su madre, una niña afrodescendiente comienza a escribirle cartas en las que le cuenta sus días, sus miedos, emociones y las noticias importantes de su vida, en un intento por escapar de una realidad marcada por el racismo y la violencia. A medida que crece, el desasosiego se filtra en sus pensamientos y ella hace un esfuerzo constante por surfearlo y salir lo menos herida posible. Pero crecer sin mamá es difícil, sobre todo en un mundo que no deja de señalar esa ausencia con lástima, rechazo e incluso enojo. La pluma de Teresa Cárdenas logra que el lector se meta en la piel de una niña huérfana y entienda cómo, de pronto, esa cicatriz vuelve a latir cuando parecía dormida.
El recurso de la carta no funciona solo como una forma de canalizar el duelo, sino como un espacio íntimo donde la protagonista puede decir lo que afuera no tiene lugar. En esa escritura dirigida a una madre ausente, la voz infantil se construye con una sensibilidad precisa, sin artificios ni exageraciones, y evoluciona a medida que la niña crece y comprende, a su manera, la hostilidad del mundo que la rodea.
Teresa Cárdenas despliega aquí todo su potencial como autora. Hay en su escritura un manejo delicado de la palabra, una capacidad notable para convocar la ternura y, al mismo tiempo, internarse en los rincones más oscuros del ser humano sin apelar a golpes bajos. Pero hay algo más que no pasa desapercibido: la intención de esta novela va más allá de generar empatía. Cartas a mi mamá funciona como un grito de resistencia, una forma de transformar el silencio en acción y de enfrentar a una sociedad racista que espera de esa niña quietud, sumisión y silencio.
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Aunque breve, el libro se encarna con fuerza en el corazón del lector gracias a su honestidad. No conmueve solo por su trama íntima, sino porque habilita una comprensión más profunda de un problema estructural: cómo el racismo atraviesa la vida cotidiana, cómo ciertos límites sociales se distorsionan por el hecho de ser afrodescendiente y de qué manera esas experiencias moldean la personalidad de los niños. Una novela poderosa y, sobre todo, indispensable.
Sobre la autora
Teresa Cárdenas nació en Matanzas, Cuba, en 1970. Escritora, actriz, narradora y trabajadora social, es una de las voces más relevantes de la literatura cubana contemporánea. Entre sus obras se destacan Cartas a mi madre y Perro viejo, con la que obtuvo el Premio Casa de las Américas en 2005. Su producción literaria, especialmente la dirigida a niños y jóvenes, dialoga con los mitos y leyendas yorubas, aportando una mirada singular a la construcción de la mitología del Nuevo Mundo.
