La industria del libro en Argentina atraviesa un momento de tensión que el propio sector ya anticipaba hacia fines de 2025. La producción se vio limitada en la diversidad de géneros, muchos lectores recurrieron a opciones de financiación para acceder a los libros y las editoriales independientes quedaron especialmente expuestas al ajuste. Ahora, un informe de la Cámara Argentina del Libro (CAL) pone en números ese diagnóstico que hasta hace poco circulaba entre editores y libreros.
La Cámara Argentina del Libro junto con los profesionales que integran el Núcleo de Innovación Social (NIS), presentaron el informe sobre los registros de libros argentinos realizados ante la Agencia Argentina de ISBN durante el año 2025. A partir de este análisis, quedó algo claro: las pequeñas editoriales son las que siguen sosteniendo la bibliodiversidad en el país: precisamente, de las 36.942 publicaciones que registró la Agencia Argentina de ISBN el año pasado, un 74% editaron las PYMES.
Y aunque el esfuerzo por sostener una industria en el que se les da lugar a los nuevos autores y a las temáticas diversas, es difícil subsistir en un panorama de crisis y pocas medidas estatales que impulsen la lectura. Según informó la CAL, en 2025 hubo un 17% más de títulos publicados que en 2024, pero con menor tirada. Por su parte, la edición estatal y las compras institucionales pasaron de representar el 29% en 2024 (14,5 millones) al 5% en 2025 (menos de 2 millones) de la tirada total.
Sin embargo, hay algo que no se puede dejar de destacar: la industria del libro en Argentina es un ave fénix que no deja de resurgir tras cada batalla. Y esto se debe, exclusivamente, al cariño, esfuerzo y dedicación de quienes componen la industria editorial. "Como decimos muchas veces nosotros somos 'optimistas seriales', por lo que siempre tenemos la esperanza de que la industria mejore, más allá que muchas veces los números nos digan lo contrario", aseguró Juan Pampín, presidente de la CAL en diálogo con El Destape. Asimismo, siguió: "Cada vez que nosotros hacemos un libro estamos apostando a un nuevo proyecto y estamos seguros que es el mejor libro, que no estamos editando algo que va a ser un fracaso comercial o un libro "feo" y cuando lo publicamos es porque entendemos que vale la pena leerlo"
La tirada y sus límites: los libros se publican, pero no llegan a todo el país
Aunque la cantidad de publicaciones tuvo un crecimiento amplio en comparación al 2024, el problema más grande es la distribución: lejos de poder lograr un mapa federal, la oferta en librerías del país es limitada por una cuestión de tirada. Precisamente, hubo una caída del 34% en la tirada total de ejemplares: la cantidad de ejemplares impresos descendió a 34,6 millones frente a los 52.6 millones de 2024, comparable a lo registrada en 2019.
La poca cantidad de ejemplares que las editoriales eligen imprimir responde a la crisis del papel que persigue a Argentina hace varios años, sumado al alto costo de impresión. En 2025, el 26% de las novedades declaran menos de 600 ejemplares. ¿Por qué esto es alarmante? Porque una primera tirada de 600 ejemplares resulta insuficiente para abastecer los puntos de venta a nivel nacional, estimada en alrededor de 1.500 librerías. Solo la Ciudad de Buenos Aires concentra 400 de ellas, lo que evidencia la imposibilidad de lograr una distribución equitativa con tiradas iniciales tan acotadas.
Esta situación impacta de manera directa en el sector pyme, que ve limitada su capacidad de presencia y alcance en el mercado, en contraste con los grandes grupos editoriales, cuyas tiradas se sostienen en volúmenes que sí permiten una cobertura más amplia.
"En principio lo más necesario hoy es poder acceder a créditos con condiciones de acuerdo a nuestras posibilidades. Por otro lado lo que necesitamos para que la situación mejore es que -al igual que el resto de las industrias culturales- el consumo repunte. Entendemos que los libros en momentos, donde otros tipos de situaciones apremian a los argentinos, no son prioritarios, y la gente tiende a dejarlos de lado todo este tipo de gastos", sumó Pampin sobre la situación puntual de las editoriales chicas y medianas, que enfrentan más limitaciones para producir y distribuir.
No hay como el libro en papel: los lectores y las editoriales siguen eligiendo este formato por sobre otros
Este informe de la Cámara Argentina del Libro también arrojó algo llamativo: en medio de la era digital, los lectores siguen prefiriendo el formato en papel por sobre el digital o el audiolibro.
Los número indican que el formato físico sigue siendo predominante con el 75% de los registros (27.650 títulos), mostrando un repunte del 28% entre 2021 y 2025. Por su parte, el soporte digital se mantiene estable en un 25% (9.236 títulos), mientras que el audiolibro no alcanza el 1%.
Este desempeño se explica principalmente por el repunte del formato físico, que exhibe un crecimiento cercano al 28% entre 2021 y 2025, mientras que el formato electrónico muestra una tendencia hacia la estabilización, con leves oscilaciones a la baja en el mismo período. El audiolibro representa una participación marginal.
