Los últimos años en la vida de Luca Prodan, líder de Sumo, estuvieron marcados por una fuerte historia paranormal que persiguió al mítico rockero argentino y que tuvo lugar en su última casa, en el barrio porteño de San Telmo. Los fantasmas que convivían con Luca Prodan y el macabro hallazgo que se hizo años después de su muerte.
Durante el año 1987, Luca Prodan vivió en la casa de Alsina 451. Y sobre esa misteriosa casa pesan muchos relatos de presencias sobrenaturales a las que Luca hizo referencia en más de una oportunidad. En medio de la noche, algunos fantasmas "venían a buscarlo, arrastrando cadenas, para llevarlo a un calabozo".
Pero aunque su adicción al alcohol hizo que muchos pusieran en tela de juicio sus cuentos de fantasmas, luego de su temprana muerte a los 34 años se dio un macabro descubrimiento: en medio de un trabajo de reparación de un caño de agua, se halló en el sótano de la casa una sala de torturas en la que había viejas mazmorras y esqueletos de la época colonial.
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Así fue el descubrimiento de la sala de torturas que había en la casa de Luca Prodan
En la biografía Luca Prodan: Libertad Divino Tesoro, el periodista y crítico musical Oscar Jalil escribió sobre los fantasmas que veía el líder de Sumo: “En San Telmo Luca decía que veía espíritus y fantasmas, que escuchaba ruidos y que lo querían llevar".
"Como 20 años después de su muerte, un día estaba en la cocina y de golpe se hundió el piso. Casi me caigo para abajo. Empecé a mirar y descubrí los túneles. Sabía que existían, pero no que ahí abajo estaban las salas de tortura. Porque después bajé y vi que había cárceles chiquitas. Eran calabozos en los que, según me dijeron, metían a los negros parados, les ponían adoquines arriba y se iban hundiendo hasta que se ahogaban. Luca siempre decía que ahí abajo estaba lleno de fantasmas, que esos fantasmas lo seguían a él y que él veía cosas. Nosotros pensábamos que era delirio hasta que pasó eso del piso y descubrimos los calabozos", agregó.
