A punto de cumplir 19 años de recorrido, la banda española TOCH atraviesa uno de esos momentos bisagra que marcan la historia de un grupo. Con el lanzamiento de Pulso Inicial, el conjunto se animó a profundizar una búsqueda sonora que ya venía apareciendo en sus canciones: el cruce con la música rioplatense. El resultado es un disco conceptual que reúne colaboraciones con artistas uruguayos y que pone en primer plano la amistad, los viajes y la vida compartida sobre y fuera del escenario.
En diálogo con este medio, los integrantes de TOCH cuentan cómo nació ese vínculo musical con el Río de la Plata, qué significó grabar con músicos que admiran desde hace años y por qué, después de casi dos décadas de banda, sienten que este álbum también funciona como una renovación del pacto que los une. El próximo 15 de marzo se presentarán en Buenos Aires en el Teatro Margarita Xirgu.
-Pulso Inicial propone un cruce muy fuerte con la canción uruguaya ¿Cómo nació esa búsqueda sonora y qué encontraron en esos ritmos rioplatenses que quizá no estaban tan presentes en sus discos anteriores?
-Surgió de manera muy natural. Nos gusta mucho la música uruguaya desde hace un montón de tiempo y, gracias a compartir sobre todo con Nico y Barburú y después con el trío Ventana, los hermanos Martín y Nico con Hernán Peirú, nos empezó a picar la idea de hacer un disco colaborando con ellos. En realidad, el ritmo rioplatense ya estaba presente en nuestra música, pero este es el disco más conceptual en ese sentido: nos dimos el gusto de unificar todos los temas con esa sonoridad e invitar a todos los uruguayos que pudimos.
-¿Cómo fue ese encuentro con ellos para grabar?
-Fue hermoso. Para nosotros era un sueño porque los admiramos desde hace muchos años. Por ejemplo, veíamos a los Mellizos tocando con Jaime Ross y era increíble. Empezamos compartiendo algunas fechas en Córdoba, después en Buenos Aires y más tarde en Uruguay. Todo se fue armando muy de manera informal, de guitarreada en guitarreada: “Che, este tema estaría buenísimo que lo grabes”, “hacete un solo”, “cantá una estrofa”. Así empezó todo.
-La banda viajó a Uruguay para registrar las participaciones de los invitados y, una vez de regreso en Córdoba, comenzaron a probar las canciones en vivo.
-Los grabamos allá y después tocamos con los invitados ya grabados para que se sintiera esa energía del vivo. Fue re lindo. Y ahora en el verano ya estrenamos algunas canciones nuevas y también invitamos a varios de ellos a sumarse en temas del repertorio anterior, que también tiene esa raíz rioplatense, aunque más dispersa. Es algo que se viene tejiendo desde hace unos cinco años.
TOCH: “Cuando pensamos en un freestyle, la primera que se nos vino a la cabeza fue Eli”
-Una de las colaboraciones que más llama la atención es la de Eli. ¿Cómo llegó al disco?
-A Eli la conocimos en un concierto en La Plata hace muchos años. Compartimos una fecha y quedamos en contacto desde ese día. No nos volvimos a ver en persona durante mucho tiempo, pero seguíamos su carrera y ella también la nuestra. Cuando estábamos grabando el disco fue una de las últimas invitadas en sumarse.
-¿Ya tenían claro qué querían que hiciera?
-Sí, totalmente. Estábamos improvisando una parte en el estudio y dijimos: “Acá entraría un freestyle, algo medio rapeado”. Y lo primero que pensamos fue en Eli. Le escribimos y nos dijo que sí al instante. Le agregó muchísimo power al tema. Tiene una fuerza tremenda.
-La colaboración terminó de consolidarse cuando la artista pasó por Buenos Aires y pudieron registrar su participación.
-Primero nos mandó una propuesta que ya nos había encantado. Después vino justo a Buenos Aires y la grabamos acá, elegimos las mejores tomas, pero lo primero que propuso ya estaba buenísimo.
-El título Pulso Inicial habla de movimiento y de un comienzo. ¿En qué momento los encuentra este disco?
-Nos encuentra cumpliendo 19 años de banda. Estamos renovando las ganas, la intención de seguir haciendo música. Venimos de girar mucho y mientras grabábamos también tocábamos mucho en vivo, así que es un momento muy especial. Son muchos discos, muchas canciones, muchos viajes, mucho compartir. De repente se siente como un nuevo ciclo, un reiniciar ese entusiasmo que teníamos desde el principio, cuando sabíamos que había algo valioso ahí y queríamos llevarlo para todos lados.
-Las canciones del disco hablan mucho de amistad y de viajes. Después de 19 años compartiendo escenarios, ensayos y giras, ¿cómo se sostiene ese vínculo?
-Es un tema, porque muchas veces decimos que el verdadero trabajo está en lo vincular. La música siempre se nos dio de una manera muy natural: aparece la inspiración, las ganas de tocar. En cambio, la parte de los vínculos —no solo en una banda, en cualquier relación— es el verdadero trabajo. Nosotros somos hermanos y tocamos juntos desde antes de que existiera la banda. Siempre compartimos proyectos, incluso hoy tenemos más de uno en paralelo. Con el tiempo fuimos aprendiendo a aceptarnos y respetarnos cada vez más. A medida que crecés cada uno tiene su forma de pensar, su cosmovisión, lo que le gusta y lo que no. Entonces el trabajo fue ir por ese lado: respetarnos al máximo.
De alguna manera el disco también nos habla a nosotros. Nos renueva los votos de esta decisión de seguir apostando al grupo. En un momento de extremo individualismo, apostar a la comunidad es bastante fuerte. La música tiene eso: te enseña a escuchar al otro, a respetarlo, a saber cuándo entrar y cuándo dejar espacio.
-Se vienen las presentaciones del disco en Córdoba y en Buenos Aires. ¿Qué esperan de esos conciertos?
-Tenemos muchísima expectativa. Venimos ensayando un montón y tenemos muchas ganas de compartir con la gente todo esto que se viene cocinando hace varios años. El momento de presentar un disco siempre es muy especial: son hitos para la banda, un antes y un después en nuestra vida creativa. Probablemente sea una oportunidad única porque vamos a ser muchísimos arriba del escenario: vientos, coro de murga, Nico, Nacho… mucha gente. La idea es que el disco suene con todo el power del vivo. La verdad es que estamos ansiosos por empezar y hacerlo sonar.
