Sicario 2 (Sicario: Day of the Soldado) es la continuación directa del impactante thriller dirigido por Denis Villeneuve en 2015. Esta secuela, estrenada en 2018 y dirigida esta vez por Stefano Sollima, profundiza aún más en el costado más oscuro de la guerra contra el narcotráfico, abandonando cualquier ilusión de legalidad o justicia para sumergirse de lleno en un territorio moralmente devastado. Disponible en Netflix, es una propuesta intensa, cruda y sostenida por actuaciones de alto nivel, para ver durante el fin de semana.
"Sicario": una secuela que merece maratón
A diferencia de la primera entrega, Sicario 2 deja de lado el punto de vista del espectador “ingenuo” y se concentra en los personajes que ya operan en las sombras. La historia comienza cuando el gobierno de Estados Unidos decide tratar a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas tras una serie de atentados. Para eso, se reactiva una operación secreta liderada por Matt Graver (Josh Brolin) y Alejandro Gillick (Benicio del Toro), con el objetivo de provocar una guerra interna entre carteles mediante el secuestro de la hija de un poderoso capo.
Uno de los grandes motivos para ver Sicario 2 es, sin dudas, la solidez de sus actuaciones. Benicio del Toro vuelve a destacarse con una interpretación magnética y sólida. Su personaje es aún más sombrío, silencioso y letal que en la primera película, pero también más humano. Del Toro logra transmitir dolor, trauma y furia con mínimos gestos, consolidando a su personaje como el corazón emocional y moral de la saga.
Josh Brolin, por su parte, ofrece una actuación firme y carismática como el agente de operaciones encubiertas que ejecuta órdenes sin cuestionar. Matt Graver encarna el pragmatismo extremo del poder político y militar, aportando una energía seca y desafiante que equilibra perfectamente la frialdad de Alejandro. La química entre ambos actores es uno de los grandes aciertos del film.
El elenco se completa con Isabela Moner, quien aporta una dimensión clave a la trama como la joven rehén atrapada en un conflicto que no comprende, y Catherine Keener, en un rol más breve pero significativo dentro del entramado político.
Más violenta y pesimista que su antecesora, Sicario 2 es una película incómoda, tensa y contundente. No busca respuestas ni redención, sino mostrar un mundo donde las líneas entre el bien y el mal ya no existen. Con actuaciones potentes y una atmósfera opresiva, es una experiencia cinematográfica que deja marca y confirma la fuerza de esta saga dentro del cine contemporáneo.
