Netflix vuelve a apostar fuerte por la industria audiovisual argentina con el anuncio y desarrollo de Gordon, una de las producciones locales más ambiciosas, que ahora se convierte en un título bastante esperado esta temporada. Con un despliegue técnico de gran nivel y una narrativa cargada de tensión, este thriller político y criminal coloca al frente de su elenco al aclamado actor Rodrigo de la Serna. El intérprete, de alta trayectoria en cine y televisión, asume el desafío de encarnar a Aníbal Gordon, una de las figuras más oscuras, complejas y sangrientas de la historia contemporánea del país.
Un retrato de la violencia paraestatal y los años 70
La trama se adentra en el convulso escenario político y social de la Argentina de la década de 1970. La historia toma como punto de partida la vida real de Aníbal Gordon, trazando su recorrido evolutivo desde el crimen común y el hampa tradicional hasta convertirse en una pieza clave de la represión ilegal y la violencia paraestatal de la época.
El proyecto se basa en la investigación periodística y novela homónima del escritor e historiador Marcelo Larraquy, quien también colaboró activamente en la adaptación del guion. A lo largo del relato, se explora el sombrío entramado entre las bandas delictivas, el aparato represivo y las zonas grises del poder estatal de la época. Junto a Rodrigo de la Serna, el reparto estelar se completa con destacadas actuaciones de Matías Recalt, Camila Peralta y Matías Mayer.
Locaciones y un despliegue de producción único
Para recrear fielmente la atmósfera opresiva y la estética característica de la época, la filmación se llevó a cabo en diversas locaciones de Argentina. El rodaje principal comenzó en la Ciudad de Buenos Aires y se trasladó a puntos de la provincia como San Andrés de Giles, donde las calles barriales se transformaron para simular la antigua zona oeste del Gran Buenos Aires. Asimismo, la producción también llegó a la provincia de Río Negro, realizando filmaciones clave en la ciudad de Bariloche, utilizando escenarios icónicos como el Centro Cívico y el viejo aeropuerto local.
La ambientación de época requirió un minucioso trabajo en vestuario, utilería y la suma de autos clásicos aportados por apasionados coleccionistas locales. En materia de producción, la obra cuenta con la dirección general y showrunning del cineasta Pablo Trapero, acompañado en la dirección por Pablo Fendrik, y la producción ejecutiva de Adrián Suar junto a Diego Andrasnik a través de Preludio.
