Sobria No Me Aguanto comenzó como una catarsis compartida entre Valentina Olguín y Olivia Wald después de atravesar una ruptura amorosa, y hoy regresa en una nueva versión junto a Valentina Márquez, con ritmo de cuarteto y la misma carga emocional que hizo conectar a miles de personas.
La decisión puede parecer contradictoria, transformar una de sus canciones más dolorosas en una pista para bailar. Pero para Olguín, ahí reside justamente la magia. "La escribimos diez días antes de tomar la decisión de cortar. Estábamos las dos viviendo un duelo muy a flor de piel. Fue una canción muy personal", cuenta a El Destape sobre el origen del tema, compuesto junto a Olivia Wald cuando ambas atravesaban el final de una relación.
Lejos de esconder esa vulnerabilidad, la cantante la convirtió en el corazón de la canción. Y descubrir que otras personas se reconocen en esa historia terminó dándole un nuevo significado. "Para mí es la cúspide de hacer música. Primero uno escribe por necesidad, pero cuando elegís vivir de esto también querés que eso que te representa pueda representar a otros", explica. "Cuando una canción me conecta a mí, disfruto cantarla y además le llega a la gente, siento que es de las mejores cosas que te pueden pasar."
Del pop al cuarteto: bailar también puede ser una forma de sanar
La versión original de Sobria No Me Aguanto, editada el año pasado junto a Olivia Wald, regresó ahora convertida en remix con la participación de Valentina Márquez, una de las voces emergentes del nuevo cuarteto cordobés. Para Olguín, el contraste entre una letra desgarradora y una melodía bailable potencia el mensaje. "En el cuarteto pasa mucho: las canciones son tristísimas, pero las bailás igual. Vestir una letra tan dura con un género tan alegre me parece una de las fusiones más lindas que existen", asegura.
La incorporación de Márquez también respondió a una búsqueda artística. La idea era construir una colaboración entre tres mujeres que representaran distintas miradas de una misma historia. "Siempre tuve el cuarteto cerca porque vengo colaborando con muchos artistas del género. Queríamos que fuera un tridente de chicas y cuando pensamos en Vale, aceptó enseguida."
Con este lanzamiento, Olguín continúa ampliando un repertorio que ya no responde a una sola etiqueta. Su pop convive con la cumbia, el cuarteto y, próximamente, con sonidos urbanos.
Un primer disco que busca contar quién es
Mientras suma singles y colaboraciones, la cantante ya trabaja en el que será su primer álbum de estudio, previsto para febrero del próximo año. Lejos de pensar el disco como una recopilación de canciones, lo imagina como una obra profundamente autobiográfica. "Quiero desnudar muchas partecitas mías. Ir a lugares que capaz hoy ya no estoy viviendo, pero volver a recorrerlos para escribir desde ahí. Quiero que sea lo más real y representativo posible."
Por eso gran parte del material será completamente inédito: "Estoy escribiendo muchísimas canciones nuevas. Capaz alguna de las que ya salió termina entrando, pero todavía no está definido." Actualmente trabaja junto al productor Alan Gómez, aunque también realiza sesiones con otros productores para explorar distintos caminos sonoros.
Si algo caracteriza el recorrido reciente de Valentina Olguín es la falta de miedo para moverse entre estilos. Después de explorar el pop, la cumbia y el cuarteto, el próximo paso será acercarse con más decisión al universo urbano. "Va a haber colaboraciones con artistas del género urbano. Ya hice mucho de lo popular, de la cumbia y el cuarteto, y ahora quiero abrir un poco más ese abanico."
El próximo 8 de agosto se presentará por primera vez en el Teatro Quality, en Córdoba, mientras que para Buenos Aires prefiere esperar un poco más. "La idea es hacer una presentación cuando salga el disco. Que tenga sentido celebrar ese momento con todas esas canciones."
