Luego de un par de meses alejado de los bancos y después de experiencias malas en Boca Juniors y el fútbol mexicano, Fernando Gago vuelve a escena. El exmediocampista asumirá como DT de Universidad de Chile en un contexto complejo para el club, ya que busca reconstruirse tras su eliminación internacional y recuperar protagonismo en el plano local.
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El nombre de Gago volvió a tomar fuerza en el fútbol sudamericano en las últimas horas. Tras un breve paréntesis luego de su salida de Necaxa, el entrenador argentino fue elegido para encabezar un nuevo proyecto en U de Chile.
Su llegada se da luego de una búsqueda acelerada por parte de la dirigencia, que decidió cambiar de rumbo tras los flojos resultados de Francisco Meneghini. El ciclo del anterior DT fue corto y poco efectivo: apenas siete partidos dirigidos, con una sola victoria.
En ese contexto, Gago apareció como la principal alternativa en una lista que incluía nombres de peso como Martín Lasarte, Eduardo Berizzo y Jorge Fossati.
La apuesta de Universidad de Chile en un momento crítico
La elección de Gago no es casual, ya que Universidad de Chile atraviesa una etapa de reconstrucción tanto en lo deportivo como en lo institucional. La eliminación en el repechaje de la Copa Sudamericana 2026 ante Palestino dejó al equipo fuera del plano internacional y obligó a reconfigurar objetivos.
Actualmente, el club se ubica en la mitad de la tabla del torneo local, lejos del protagonismo esperado. Además, arrastra problemas extradeportivos, como los incidentes protagonizados por hinchas en un duelo ante Independiente en Avellaneda por la edición anterior de la Sudamericana.
En este escenario, la dirigencia busca un perfil que aporte orden, identidad y resultados en el corto plazo. Gago, pese a su juventud como entrenador, encaja en esa idea por su experiencia reciente en clubes de alto perfil.
Boca y México: antecedentes recientes que marcaron su carrera
El último paso de Gago en el fútbol argentino fue en Boca, donde dirigió 31 partidos con un saldo positivo en números: 18 victorias, seis empates y siete derrotas. Sin embargo, los resultados clave no lo acompañaron.
La eliminación en la fase previa de la Copa Libertadores ante Alianza Lima y la caída en el Superclásico frente a River Plate precipitaron su salida antes de completar el proyecto.
Luego emigró al fútbol mexicano para dirigir a Necaxa, donde su ciclo fue breve: 17 partidos, con cuatro triunfos, cinco empates y ocho derrotas. Esa experiencia terminó de marcar un período irregular en su carrera como DT.
Un entrenador con recorrido y títulos en Racing
Más allá de los altibajos recientes, Gago cuenta con algunos antecedentes que lo catapultaron a instituciones de prestigio. En Racing Club logró sus mayores éxitos como entrenador, al conquistar el Trofeo de Campeones y la Supercopa Internacional 2022.
Además, tuvo un paso destacado por Chivas de Guadalajara, donde dirigió 38 encuentros, alcanzó la Liguilla y llegó hasta semifinales, mostrando un equipo competitivo.
Su carrera comenzó en Aldosivi, donde dio sus primeros pasos en el rol de entrenador, iniciando un camino que ahora suma un nuevo desafío internacional.
Un plantel con nombres fuertes y presión por resultados
En Universidad de Chile, Gago encontrará un plantel con referentes de experiencia como Marcelo Díaz, Charles Aránguiz y Eduardo Vargas, jugadores de trayectoria internacional que exigen un proyecto competitivo.
El objetivo inmediato será claro: mejorar el rendimiento en el torneo local y volver a posicionar al equipo entre los protagonistas, con la mira puesta en regresar a las competiciones internacionales en 2027.
Mientras tanto, el equipo seguirá bajo la conducción interina de Jhon Valladares para los próximos compromisos ante Deportes La Serena y Unión La Calera, a la espera de la llegada oficial de Gago.
Un nuevo comienzo con presión y expectativa
El desembarco de Fernando Gago en Universidad de Chile representa una oportunidad de relanzar su carrera tras un período irregular. También implica un desafío mayúsculo: devolverle identidad y competitividad a un club grande que atraviesa un momento delicado.
Con contrato hasta 2027, el entrenador argentino tendrá margen para trabajar, pero también la obligación de mostrar resultados rápidamente. En un fútbol cada vez más exigente, su regreso no solo genera expectativa, sino también interrogantes sobre su capacidad para consolidar un proyecto a largo plazo.
