Un momento de pura comedia se vivió durante la clásica transmisión del Pase del Mediodía en la pantalla de ESPN, cuando los equipos de F90 y F12 se cruzaron para charlar de la actualidad futbolística. El análisis táctico, sin embargo, quedó completamente de lado cuando Oscar Ruggeri irrumpió en el estudio con un pilón de figuritas en la mano.
El conductor del programa, Sebastián "El Pollo" Vignolo, advirtió rápidamente la situación al ver al "Cabezón" de pie y buscando interlocutores para cambiar. "¿Tienen para cambiar en vivo? Yo siempre tengo", bromeó uno de los integrantes del panel, mientras el exdefensor de la Selección Argentina empezaba a nombrar, a los gritos, los cromos que le sobraban de su colección: "¡El escudo de AFA! ¡Molina! ¡De Paul!".
La locura por los campeones del mundo
Ante la mirada atenta y las risas contenidas de Vignolo y el resto de los periodistas, Ruggeri continuó con su eufórica subasta. Mostró a Tagliafico, a Nico Paz e incluso a figuras internacionales como Jamal Musiala, lo que desató las cargadas de sus compañeros de mesa. Nadie entendía el porqué de tanto misterio y griterío en pleno aire.
La tensión y las carcajadas aumentaron cuando el campeón del mundo de 1986 sacó las piezas más codiciadas de su colección: "¡Messi! ¡Mac Allister! ¡Paredes! ¡El Dibu!". El revuelo fue total en el estudio.
Ante el descontrol, el "Pollo" Vignolo intentó poner un freno entre risas: "Pará un poco, la gente va a creer que estás dando la lista de buena fe, córtenlo", lanzó el conductor, lo que generó una nueva ola de carcajadas en el panel.
Una queja insólita
El verdadero remate de la secuencia llegó cuando Ruggeri se topó con una figurita muy especial en su mano. "Escuchame, ¡esto es de locos!", exclamó señalando el papelito brillante.
"¡Estoy acá! ¡Miren, soy yo!", gritó indignado mostrando su propia figurita de leyenda histórica junto al equipo argentino campeón del Mundo en México 1986. "¡Y me las cobran! ¡Me las cobran y las tengo que pagar! ¡Bandidos, bandidos!".
El reclamo, mitad en broma y mitad en serio, desató la risa generalizada en el estudio, cerrando un blooper televisivo imperdible que rápidamente se volvió viral.
