El fútbol argentino vuelve a quedar expuesto ante un conflicto que se repite desde hace 30 años: la salida de juveniles por patria potestad. El reciente caso de una joya de River Plate que emigró a Europa sin dejar ingresos reabrió un debate estructural que atraviesa a todos los clubes formadores y que no distingue entre "grandes" y "chicos". Mientras la AFA busca respuestas, el éxodo de talentos sigue creciendo bajo un vacío legal difícil de contener.
El origen de un conflicto que nunca se resolvió
La patria potestad se convirtió, desde mediados de los años 90, en una de las grietas más profundas del sistema formativo del fútbol argentino. La normativa permite que futbolistas menores de edad, con autorización de sus padres o tutores legales, firmen contratos con clubes del exterior sin que las instituciones locales reciban compensaciones acordes a la inversión realizada.
Desde entonces, el fenómeno se repite de manera cíclica. Clubes que detectan talento a edades tempranas, sostienen su formación durante años y, justo antes del salto profesional, ven cómo esas promesas emigran sin dejar rédito económico. River y Boca, históricos formadores y poderosos de la región, no están exentos de esta problemática y sufrieron casos emblemáticos.
Los casos emblemáticos que marcaron el éxodo por patria potestad
Esteban Cambiasso, el antecedente que encendió la alarma
La partida de Esteban "Cuchu" Cambiasso a Real Madrid en 1996, cuando aún era menor de edad y sin contrato profesional, fue el primer golpe para los clubes formadores. Argentinos Juniors perdió a un futbolista con enorme proyección sin recibir una compensación acorde, lo que dejó en evidencia la fragilidad del sistema frente al mercado europeo.
Fabricio Coloccini, un talento exportado antes de tiempo
Poco después, Boca sufrió una situación similar en 1999 con Fabricio Coloccini. El defensor central emigró al AC Milan siendo juvenil, también amparado por la patria potestad. El "Xeneize", que había invertido años en su formación, apenas pudo capitalizar su salida, pese a que luego el jugador desarrolló una extensa carrera internacional.
Leonardo Suárez, de Boca a Europa sin pasar por Primera
El caso de Leonardo Suárez volvió a golpear a Boca Juniors en 2015. El delantero dejó el club sin debutar en la máxima categoría y se incorporó al Villarreal, en una operación que generó fuerte malestar dirigencial. Para Boca, fue otro ejemplo de cómo la patria potestad impide proteger a las principales promesas del semillero.
Thiago Geralnik, River y la fuga hacia España
River también padeció esta problemática con Thiago Geralnik. El mediocampista, una de las joyas de Inferiores, se marchó al Villarreal antes de firmar contrato profesional y pese al consejo de Marcelo Gallardo para que el juvenil se quedara. En Núñez entendieron el episodio como una advertencia más sobre la necesidad de reformar el marco normativo en el fútbol argentino.
Matías Soulé, el salto directo a la élite
Uno de los casos más resonantes es el de Matías Soulé. Formado en Vélez Sarsfield, el volante ofensivo emigró a la Juventus en 2020 siendo menor de edad, sin haber firmado contrato profesional en Argentina. Su rápida adaptación al fútbol europeo volvió a poner el foco sobre un sistema que favorece a los clubes compradores y deja en desventaja a los formadores.
Giuliano Simeone, el apellido que reavivó la polémica
La salida de Giuliano Simeone, juvenil formado en River Plate, tuvo un impacto especial por el peso de su apellido. El hijo de Diego Simeone se incorporó al Atlético de Madrid bajo el amparo de la patria potestad en 2019, reabriendo el debate sobre la legitimidad y los límites de esta figura legal en el deporte. Si bien la institución realizó denuncias, la FIFA terminó fallando a favor del hijo del "Cholo".
Benjamín Garré, otra promesa que se fue sin debutar
Benjamín Garré completa la lista de ejemplos más citados. El extremo surgido en Vélez dejó el club sin llegar a jugar en Primera y pasó al Manchester City en 2017, en una operación que volvió a exponer las falencias del sistema y pese al reclamo de la dirigencia en FIFA. Su carrera lo devolvió al fútbol argentino para jugar en racing y también en la MLS, pero Vélez apenas obtuvo reconocimiento por su formación.
La postura de la AFA y los intentos de regulación
La AFA reconoce desde hace tiempo la gravedad del conflicto. A lo largo de los años se impulsaron proyectos para limitar las salidas de menores o garantizar compensaciones formativas más justas y hasta aprobará una resolución específica: ningun jugadror que se marche por la patria potestad podrá jugar en los seleccionado juveniles. Sin embargo, la legislación nacional e internacional, sumada a los fallos judiciales, coarta los intentos de prohibir las "fugas".
El marco legal argentino prioriza los derechos del menor y su entorno familiar, lo que deja a los clubes con un margen de maniobra reducido. A nivel FIFA, las normativas sobre transferencias internacionales de menores contemplan excepciones que, en la práctica, facilitan el éxodo.
Clubes europeos, especialmente de España, Italia y Alemania, encontraron en la patria potestad una vía eficaz para captar talento sudamericano a bajo costo. La posibilidad de firmar juveniles sin pagar transferencias millonarias resulta tentadora, sobre todo cuando se trata de promesas con alto potencial de reventa.
Esta dinámica profundiza la desigualdad entre mercados y refuerza la condición del fútbol argentino como formador, pero no como beneficiario de su propio semillero. Una lógica que se repite desde hace 30 años y que parece lejos de modificarse.
¿Hay una salida posible al problema?
Dirigentes, abogados deportivos y formadores coinciden en que la solución no será sencilla. Algunas propuestas apuntan a fortalecer los contratos juveniles, reducir edades mínimas de firma o mejorar los mecanismos de compensación por derechos de formación. Otras plantean una reforma más profunda que involucre cambios legislativos.
Mientras tanto, la realidad sigue imponiéndose. La patria potestad continúa siendo una puerta abierta al éxodo de joyas del fútbol argentino, un problema histórico que afecta a todo el entramado que sostiene al deporte más popular del país.
