El embajador de España en Argentina lanzó una inesperada propuesta para la Finalissima: "Messi"

La Selección Argentina recibió una inesperada propuesta desde España para disputar la Finalissima, con Lionel Messi como gran protagonista.

21 de julio, 2026 | 14.00

El cierre del Mundial 2026 dejó una historia pendiente entre la Selección Argentina y España. Más allá de la final disputada en New Jersey, volvió a instalarse el debate sobre la Finalissima que nunca pudo jugarse y, en ese contexto, el embajador español en Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, planteó la posibilidad de organizar ese partido como la despedida internacional de Lionel Messi, una idea que se analiza en ambas selecciones.

Con el futuro del capitán argentino todavía envuelto en interrogantes tras cumplir 39 años, el diplomático aseguró que sería el escenario ideal para homenajear al mejor futbolista de la historia reciente de la "Albiceleste". La iniciativa reabrió una discusión que se había detenido de forma momentánea por la Copa del Mundo, pero que podría tener una resolución oficial en las próximas semanas.

La propuesta de España para despedir a Lionel Messi

Arístegui fue quien puso sobre la mesa una alternativa que mezcla fútbol y emoción. En una entrevista con Radio Mitre, propuso que la Finalissima sea el partido elegido para que Messi tenga su última función con la camiseta argentina, aunque ni el propio jugador confirmó cuándo será.

Joaquín María de Arístegui Laborde. (Foto: MINISTERIO DE EXTERIORES).

"¿Por qué no organizar una gran despedida para Messi con ese partido?", expresó el embajador, convencido de que un duelo entre la Selección Argentina y España tendría un enorme valor simbólico después de la final del Mundial 2026. La frase no pasó inadvertida y volvió a poner en escena la chance de que ambas selecciones cumplan con el partido que dará un título oficial.

El diplomático también destacó el recorrido del conjunto español durante el torneo y calificó la consagración como el resultado del trabajo de un equipo "muy serio" y "muy ordenado". Incluso recordó la multitudinaria bienvenida que recibió el plantel tras regresar desde Estados Unidos, con cientos de miles de personas acompañando los festejos.

La Finalissima que nunca pudo jugarse

El representante español consideró que el fútbol todavía tiene una deuda pendiente entre ambos seleccionados. Para él, después de la final mundialista, una nueva definición entre el campeón de América y el de Europa tendría un atractivo extraordinario.

La Finalissima estuvo cerca de concretarse en marzo de 2026, cuando Doha aparecía como sede elegida. Sin embargo, el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán obligó a cancelar el evento. Más tarde, la Real Federación Española de Fútbol propuso Madrid y otras opciones en las que haría de local la "Roja", pero AFA cortó dicha posibilidad desde el inicio.

Si bien luego surgieron Londres y Roma en las conversaciones, ni la Conmebol ni la UEFA lograron acordar una fecha y una sede neutral compatibles con el calendario internacional. Finalmente, el proyecto quedó descartado de manera definitiva, pero ambas federaciones podrían retomar las charlas para realizar el partido antes de fin de año.

El Mundial, la rivalidad y el elogio a la Argentina

Durante la entrevista, Arístegui también se refirió a la histórica rivalidad entre Barcelona y Real Madrid. Hincha del conjunto catalán, interpretó que algunas críticas surgidas desde el entorno madridista durante el torneo todavía responden a las huellas que dejó la era dorada encabezada por Lionel Messi, junto a Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Sergio Busquets, Carles Puyol y Gerard Piqué.

Además, elogió el funcionamiento colectivo de España y destacó a Pau Cubarsí como el mejor defensor del campeonato, incluso por encima de figuras como Lamine Yamal y Rodri. También explicó que la identidad futbolística de la selección española se explica por la fuerte presencia de jugadores formados en Barcelona.

Antes de cerrar, el embajador reveló que siguió todo el Mundial alentando tanto a España como a la Selección Argentina, a la que definió como su "segundo equipo". Sin embargo, admitió que en la final dejó esa simpatía de lado porque, según resumió, "ya no había prisioneros y uno tenía que apoyar a su selección"