La "altinha" triunfa en Río de Janeiro, emulando los rondos de los partidos mundialistas

29 de mayo, 2026 | 09.02

Por Pilar Olivares y Aline ​Massuca

RÍO DE JANEIRO, 29 mayo (Reuters) - Antes de cada partido del Mundial de este año, los espectadores de todo el mundo verán cómo ‌las cámaras se detienen en un ‌ritual ya conocido: los jugadores reunidos en círculos compactos, pasando el balón entre ellos en rondos a toda velocidad mientras se preparan para el espectáculo que está por comenzar.

Pero en Río de Janeiro, ese círculo no es solo un calentamiento. A menudo es el partido en sí.

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Durante décadas, los lugareños se han reunido en las playas y en las canchas de barrio para ​practicar una variante de ⁠este ejercicio conocida como "altinha", en la que mantener el balón en el ‌aire sin usar los brazos ni las manos es tanto ⁠un reto colectivo como una oportunidad para ⁠que cada jugador demuestre su destreza.

"La sensación es maravillosa", dijo Patrick Emanuel, un joven de 21 años en una cancha cerca del estadio de fútbol Engenhão, ⁠donde cientos de personas se reúnen cada lunes por la noche ​para jugar a la altinha. "Cuando jugamos (...) nos distraemos, nos ‌desconectamos de todos los problemas".

Se dice ‌que la altinha se extendió por las playas de Río en los ⁠años 60, cuando el fútbol playa estaba en auge en la ciudad y los jugadores realizaban rondos antes de los partidos, según explicó Cecilia Lang, directora de "Bola Pro Alto", un documental galardonado sobre este juego.

Según ella, en los ​80, el ‌ejercicio se convirtió en un juego en sí mismo, que pasó a ser un escaparate de hábiles regates entre jugadores en perfecta sincronía. El objetivo es que el balón fluya de forma tan natural y hermosa entre los jugadores que alcancen un estado de ⁠armonía en el que "la mente ya no está presente", añadió Lang.

"Siempre lo he visto como un espectáculo playero", dijo. "Nadie te va a quitar el balón. Así que ese momento en el que el balón llega a ti, esa es la magia".

El juego ha ganado tal popularidad a nivel mundial que algunos de sus defensores, entre ellos el senador Romario Faria, un reconocido exfutbolista, quieren convertirlo en un deporte ‌olímpico.

"Cuando eso ocurra, me presentaré para representar de nuevo a Brasil en los Juegos Olímpicos", dijo Romario, que ganó la Copa del Mundo con Brasil en 1994.

Por ahora, los entusiastas de la altinha han organizado campeonatos en los que la dificultad de los trucos y el tiempo que la pelota permanece en el ‌aire contribuyen a la puntuación final.

Artur Marques, a quien a menudo se puede ver jugando a la altinha en las playas de Río o en la pista de ‌Engenhão, ya lo ⁠ha convertido en su profesión. Al principio, dijo que quería ser futbolista. Pero cuando eso no salió bien, vio una oportunidad ​en la altinha.

"Empecé a grabar vídeos para internet y me di cuenta de que allí había encontrado mi lugar", dijo. "Ahora me gano la vida con ello, es mi único ingreso".

(Escrito por Manuela Andreoni; editado en español por Carlos Serrano)