La mayor sorpresa en la concentración de Cabo Verde para el Mundial no es la ausencia de grandes estrellas, sino la falta de revuelo.
Unos días después de empatar con España, campeona de Europa, y de convertir al portero Vozinha en una celebridad mundial, los Tiburones Azules se preparaban para enfrentarse a Uruguay en un modesto campo de entrenamiento situado detrás de una gasolinera y un dispensario de cannabis en Tampa.
No había multitudes de aficionados, ni cordones de seguridad, ni circo mediático: solo un puñado de seguidores en busca de selfies y una plantilla centrada en su trabajo.
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En el hotel del equipo, los jugadores van y vienen entre las habitaciones y la zona de ocio de la última planta, bajando de vez en cuando para saludar a familiares y amigos que han viajado desde las islas y la diáspora para presenciar su primera participación en un Mundial.
La banda sonora proviene más de un altavoz portátil que de una producción corporativa, mientras el entrenador Bubista se mueve con soltura por la concentración, saludando a los periodistas, bromeando con los jugadores y dando algún que otro golpecito en broma a los miembros más jóvenes de la plantilla.
A pesar de toda la atención mundial que ha generado la emotiva historia de Vozinha, el ambiente se asemeja más a una reunión familiar ampliada que a la operación estrictamente controlada de una de las superpotencias del fútbol.
El ambiente relajado de la concentración se mantuvo incluso tras la transformación de Vozinha, que pasó de ser un portero itinerante prácticamente desconocido a convertirse en un fenómeno del Mundial con 14,6 millones de seguidores en Instagram, una cifra que sigue aumentando.
Nombrado mejor jugador del partido tras una serie de paradas ante España, Vozinha concedió una entrevista entre lágrimas tras el encuentro en la que expresó su decepción por el hecho de que sus abuelos fallecidos y su madre no pudieran presenciar el partido.
La entrevista conmovió a todo el mundo y, al poco tiempo, el Departamento de Estado de Estados Unidos se puso en marcha, eximiéndole del pago de las tasas de visado y asegurándose de que su madre, Ana Candida Évora, contara con la documentación necesaria para entrar al país en el aeropuerto de Miami el viernes.
El cocapitán Vozinha insistió en que este momento que le ha cambiado la vida no debía distraer la atención de la tarea que tenían entre manos. "Estamos aquí por la selección y por el Mundial", dijo el jueves a periodistas el jugador de 40 años. "Así que estoy muy agradecido por todo, pero, por favor, hablemos de fútbol".
La clasificación para el Mundial se consideraba un logro en sí mismo, pero la selección se había marcado como objetivo pasar a la fase eliminatoria y el empate con España no hizo más que reforzar esa ambición.
El extremo Willy Semedo, nacido en Francia y que juega con Cabo Verde desde 2020, dijo que en las concentraciones con la selección siempre se respira un buen ambiente.
"Nos conocemos bien, llevamos mucho tiempo juntos", dijo el sábado. "El ambiente siempre es perfecto. Y ahora tenemos que trasladar ese ambiente al terreno de juego".
Con información de Reuters
