Falta cada vez menos para el inicio del Mundial 2026, sin embargo la FIFA volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que cientos de fanáticos denunciaran presuntas irregularidades en la venta de entradas. Compradores de distintos países aseguran haber adquirido boletos premium para partidos de la Copa del Mundo, pero al momento de la asignación final descubrieron que sus ubicaciones eran peores a las prometidas originalmente.
La organización del Mundial 2026 de Gianni Infantino enfrenta un nuevo foco de conflicto tras una ola de denuncias de aficionados que confirman haber sido perjudicados durante el proceso de venta de tickets. A menos de tres meses de que comience la próxima Copa del Mundo, la FIFA quedó bajo fuertes cuestionamientos que vuelven a manchar su credibilidad.
Cómo inició el problema de las entradas del Mundial 2026
La controversia se originó por modificaciones en los mapas de ubicación de los estadios que el organismo rector del fútbol mundial había publicado meses antes del inicio de la comercialización. Aquellos esquemas mostraban sectores divididos por colores según la categoría de cada entrada, pero posteriormente fueron alterados durante el proceso de venta, generando confusión entre los compradores.
Según denunciaron distintos hinchas a lo largo y ancho del mundo, muchos adquirieron boletos bajo la premisa de obtener ubicaciones preferenciales, aunque terminaron recibiendo lugares considerablemente menos atractivos dentro de los estadios.
Qué reclaman los hinchas contra la FIFA
El problema salió a la luz cuando la FIFA comenzó a asignar de manera definitiva las ubicaciones específicas de las entradas vendidas para el Mundial 2026. En ese momento, muchos compradores descubrieron que sus asientos se encontraban en esquinas, sectores altos o detrás de los arcos, zonas habitualmente consideradas de menor valor.
La situación generó aún más enojo entre quienes habían pagado por entradas de Categoría 1, la más costosa del sistema y que, en teoría, corresponde a las mejores ubicaciones dentro de cada estadio. Uno de los casos más resonantes fue el de Jordan Likover, un hincha que aseguró sentirse engañado tras haber comprado tickets premium para encuentros en el estadio AT&T de Arlington, Texas. Según explicó, terminó ubicado en sectores que inicialmente aparecían como correspondientes a la Categoría 2.
“No se pueden cambiar las reglas una vez hecha la compra. La gente pagó esperando un lugar determinado y después descubrió que las condiciones habían cambiado”, protestó.
La misma situación relató Andrew Swart, un aficionado de Nueva York que adquirió entradas para el duelo entre Estados Unidos y Australia y calificó todo el proceso como “engañoso”. Según explicó, pese a pagar una de las tarifas más altas, recibió un asiento en la parte superior de una tribuna lateral.
Por qué explotó la polémica en Estados Unidos
Parte del conflicto estaría relacionado con la diferencia entre el sistema habitual de venta de entradas que utiliza la FIFA y la cultura de compra de tickets en Estados Unidos, uno de los tres países organizadores del Mundial 2026 junto a Canadá y México. Tradicionalmente, la FIFA comercializa boletos por categorías generales, sin especificar el asiento exacto al momento de la compra. Sin embargo, en el mercado estadounidense los aficionados están acostumbrados a adquirir entradas con ubicación concreta desde el primer instante, sabiendo exactamente dónde se sentarán.
Ese contraste cultural habría amplificado el descontento de los compradores, quienes esperaban una mayor precisión en la información brindada durante el proceso de adquisición.
Sospechas sobre privilegios para sponsors y hospitalidades
Otro punto que profundizó el malestar es la sospecha de que los mejores sectores de los estadios fueron reservados casi exclusivamente para paquetes corporativos, hospitalidades VIP, patrocinadores y socios comerciales de la FIFA.
Muchos aficionados aseguran no conocer casos de compradores comunes ubicados en los sectores más cercanos al campo de juego, pese a haber abonado entradas de la categoría más alta disponible para el público general. Esta situación alimentó la percepción de que la FIFA priorizó intereses comerciales por sobre la experiencia de los hinchas tradicionales, una crítica recurrente hacia la gestión encabezada por Gianni Infantino.
La polémica explicación oficial de FIFA ante las denuncias
Ante la creciente cantidad de reclamos, la FIFA emitió una respuesta oficial para defender el sistema utilizado. El ente aseguró que los mapas publicados previamente eran simplemente “indicativos” y tenían como única función orientar a los aficionados sobre las zonas aproximadas de cada categoría.
Según explicó el organismo, esos esquemas no buscaban representar de forma exacta la distribución final de cada asiento, sino ofrecer una referencia general sobre la localización de los distintos tipos de boletos dentro del estadio. Sin embargo, la explicación no convenció a gran parte de los afectados, quienes sostienen que la comunicación fue confusa y poco transparente desde el comienzo. “Uno siente que no puede confiar en ellos. Todo cambia constantemente: el proceso, los asientos, los mapas”, disparó otra compradora afectada, Kiara Gilmore.
Con la expectativa global en aumento, el ente rector enfrenta presión para ofrecer respuestas más claras y garantizar transparencia en los próximos procesos de venta. Mientras tanto, la polémica sigue creciendo y amenaza con empañar parte de la previa de una Copa del Mundo que aún ni siquiera comenzó.
