Pochettino y Weah: "Cállense y jueguen"

“Shut up and play” (“Cállense y jueguen”). Es la respuesta histórica que la derecha conservadora dio siempre a los deportistas que, en el tiempo que fuere, decidieron opinar de política. El que ahora adoptó esa misma actitud fue nada menos que Mauricio Pochettino, DT argentino de la selección de Estados Unidos, cuando ordenó silencio al atacante de su equipo Tim Weah.

03 de febrero, 2026 | 12.02

“Shut up and play” (“Cállense y jueguen”). Es la respuesta histórica que la derecha conservadora dio siempre a los deportistas que, en el tiempo que fuere, decidieron opinar de política. En rigor, primero los echaban del deporte. Le pasó al gran Muhammad Alí cuando en 1965 se negó a combatir en Vietnam. Y le pasó también a los velocistas Tommie Smith y John Carlos cuando protestaron con el gesto del “Black Power” en un podio histórico de los Juegos Olímpicos de México 68.

En tiempos modernos, el “shut un and play” (o “shut up and dribble”, callate y dribleá) se lo lanzaron comentaristas conservadores de la cadena Fox a deportistas que protestaron en su momento por el maltrato a los inmigrantes (el ex NBA canadiense Steve Nash) o la brutalidad policial contra la población negra, como sucedió con LeBron James o Colin Kaepernick, aquel jugador de fútbol americano que inició el gesto de arrodillarse cada vez que sonaba el himno de Estados Unidos antes de un partido.

También las autoridades del deporte suelen responder de esa manera, como les sucedió a Diego Maradona y Jorge Valdano en el Mundial de México 86, cuando protestaron por los horarios de partidos al mediodía, bajo calor y humedad, y en altura. El presidente de la FIFA, Joao Havelange, les ordenó que se dedicaran a jugar. “Las ordenes –le respondió Valdano- son las respuestas de los dictadores”.

El que ahora adoptó esa misma actitud fue nada menos que Mauricio Pochettino, DT argentino de la selección de Estados Unidos, cuando ordenó silencio al atacante de su equipo Tim Weah, que había cuestionado los altísimos precios de las entradas para el Mundial que comenzará en junio próximo en ese país, México y Canadá. “Estoy un poco decepcionado, los precios son demasiado caros. El fútbol es el deporte más popular y debería seguir siendo disfrutable para todos”, dijo Weah, de 25 años, actualmente en Olympique de Marsella.

Tim Weah, futbolista de la Selección de Estados Unidos de Mauricio Pochettino

Weah, que además tiene siete goles y cinco asistencias en 47 partidos con la selección de Estados Unidos, protagonizó una inusual visita, cuando jugaba para Juventus, de Italia, a la Casa Blanca, en pleno Mundial de Clubes, y con Donald Trump hablando de política ante los jugadores, todos ellos sorprendidos por lo que sucedía. “Solo quiero jugar al fútbol”, respondió en ese momento Weah, escueto, a los periodistas que buscaron su reacción, intuyendo que el presidente no era de su agrado.

El jueves pasado preguntaron a Pochettino sobre las declaraciones de Weah. “Los jugadores –dijo el DT- deben hablar en la cancha, con juego. No es su función evaluar el precio de un boleto. No somos políticos, somos deportistas”. Pochettino, que hace un tiempo elogió al presidente argentino Javier Milei, alabó luego el “trabajo increíble” que está haciendo la FIFA “uniendo a la gente”.

Generosos, algunos dijeron que Pochettino acaso buscó poner un freno a un eventual debate político dentro de la selección, pues son numerosos los deportistas que en Estados Unidos critican a Trump, especialmente en los últimos días, por la brutalidad de ICE, la policía inmigratoria. Mejor, dijeron esas voces, enfocar a la selección en el fútbol.

Otros, como el ex jugador y actual comentarista de ESPN, Hérculez Gomez, fueron mucho más duros. Gomez recordó el debate en el país del soccer, sobre la necesidad de hacer más popular al juego y reivindicó entonces el derecho de Weah a opinar sobre un tema que ha suscitado protestas en hinchas no solo de Estados Unidos, sino de todo el mundo. Gomez recordó además que Pochettino tiene un salario anual de 6 millones de dólares y que él mismo pidió a los aficionados que apoyen a su selección en el Mundial.

“Y ahora le pide a Weah que actúe dentro de la cancha y dice ‘que no somos políticos’. Sin volverse político, me temo que la mayoría confundirá esto con algo político. Y si hay gente que no quiere mezclar política y deporte, así han sido los deportes desde el inicio, siempre han estado entrelazados. Pero esto no es político y la gente lo hará político porque Mauricio Pochettino lo está haciendo político”, añadió Gomez.

La final que perdió en 2025 ante México con una selección con muchos suplentes y la última goleada 5-1 al Uruguay de Marcelo Bielsa atenuaron las críticas que estaba recibiendo Pochettino por los resultados de su equipo. Los cuestionamientos, al menos en las redes, fueron sin embargo más duros por esta polémica. Porque ordenó silencio en un país que hace un culto del derecho a la libre expresión. Y ordena silencio a un deportista cuyo padre, el ex Balón de Oro George Weah, fue presidente de Liberia luego de abandonar las canchas.