La NBA atraviesa una de las discusiones más delicadas de los últimos años. Una regla creada para combatir el load management y proteger el espectáculo está provocando un efecto inesperado: varias de las máximas estrellas del básquet podrían quedar afuera de los premios individuales y de los equipos All-NBA. La medida aplicada en Estados Unidos abre un debate profundo sobre cómo se escriben los reconocimientos y la historia de la liga.
El origen de una regla que cambió el escenario
En 2023, la NBA introdujo una serie de modificaciones tras acordar un nuevo convenio colectivo con la asociación de jugadores. Entre esos cambios, uno de los más discutidos fue la implementación de un mínimo obligatorio de partidos disputados para poder acceder a los premios individuales.
La normativa establece que cualquier jugador que no alcance al menos 65 partidos de los 82 de la temporada regular queda automáticamente fuera de la carrera por distinciones como el MVP o los equipos All-NBA. La única excepción es el premio al Sexto Hombre, que se rige por un criterio diferente.
La intención original fue clara: reducir el impacto del load management que exageraba el cuidado físico de jugadores, una práctica cada vez más común en el básquet de Estados Unidos, y garantizar que las principales figuras estén presentes en la mayor cantidad posible de partidos sin obligarlas a disputar el calendario completo.
Cuando la solución se convierte en un problema
En la teoría, la regla parece razonable. En la práctica, esta temporada comenzó a exponer sus fisuras. Un número elevado de estrellas de la competencia más exigente del mundo del básquet está en serio riesgo de no alcanzar el umbral exigido, no por descanso programado, sino por lesiones inevitables.
El resultado es un escenario que incomoda a la propia NBA: la posibilidad concreta de que los premios no reflejen a los mejores jugadores del año, sino simplemente a quienes lograron mantenerse sanos el tiempo suficiente.
Las grandes figuras en peligro
Los ejemplos se acumulan. Giannis Antetokounmpo y Victor Wembanyama ya superaron la decena de partidos ausentes, cuando el margen máximo permitido es de 17. Luka Doncic también suma bajas importantes y, teniendo en cuenta, su historial de lesiones, no es aventurado que quede afuera del MVP. El caso más emblemático es el de Nikola Jokic, quien quedó prácticamente fuera de la contienda tras perderse varios encuentros y afrontar una lesión que lo mantendrá al menos un mes fuera de las canchas.
Dentro de ese grupo de estrellas, el único que, por ahora, no presenta ausencias significativas es Shai Gilgeous-Alexander, líder del Oklahoma City Thunder y principal candidato a quedarse con el MVP, como lo hizo en la pasada temporada. Su situación refuerza la sensación de que la carrera por los premios se está definiendo más por disponibilidad que por rendimiento puro.
El debate que incomoda a la NBA
El problema no radica en que los jugadores se frustren por no recibir galardones. Jokic, por ejemplo, ha manifestado en reiteradas ocasiones que los premios individuales no son una prioridad para él. La preocupación es más estructural: la NBA corre el riesgo de entregar reconocimientos que no representen fielmente quiénes fueron los mejores del año.
El temor es concreto: ver quintetos All-NBA integrados por jugadores que cumplieron con el requisito de partidos, mientras figuras determinantes quedan excluidas por lesiones fortuitas, sin relación alguna con el descanso estratégico.
Lesiones, azar y una regla inflexible
Este punto es clave en el debate. La norma no solo castiga el load management, sino también situaciones completamente ajenas al control del jugador. Jokic, considerado por muchos el mejor pívot de la liga, podría quedar afuera por una lesión producto de un accidente de juego. Algo similar ocurre con Wembanyama, señalado como el mejor defensor del torneo, que sufrió un desgarro severo en el gemelo en plena temporada.
No se trata de jugadores que evitan competir, sino de estrellas que pagan el precio del desgaste propio del básquet de alto nivel en Estados Unidos.
El impacto en la historia del básquet
La NBA buscó proteger el espectáculo y garantizar presencia estelar en la temporada regular. Sin embargo, sin proponérselo, abrió una grieta que amenaza con afectar algo todavía más valioso: la forma en que se construyen los registros históricos de la liga.
Si las reglas terminan alterando la representación real de una temporada, los premios perderán peso simbólico y credibilidad. Y en una liga donde la historia y los legados son parte central del negocio, ese puede ser un costo demasiado alto.
