La selección de Noruega llega al Mundial cargando con el peso de una generación dorada y la ansiedad que ello conlleva.
Tras una campaña de clasificación dominante, impulsada por algunos de los futbolistas más importantes de Europa, el equipo de Stale Solbakken parece estar preparado para convertir una promesa largamente acariciada en una actuación que enorgullezca a todos sus hinchas.
Pero para un país con décadas de decepciones en torneos importantes y con fama de tropezar cuando las expectativas están en su punto máximo, la fe todavía se mezcla con la indecisión.
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En el centro de esta transformación, por supuesto, se encuentra Erling Haaland.
El delantero del Manchester City llega al torneo en su mejor momento, con 25 años, tras haber arrasado en la fase de clasificación con 16 goles, incluyendo cinco contra Moldavia y un doblete en el último partido de la eliminatoria contra Italia.
Para una nación sedienta de triunfos en la Copa del Mundo, Haaland le da a Noruega no solo esperanza, sino también una razón para soñar en grande.
El equipo ofensivo que lo rodea no es casualidad. Alexander Sorloth, del Atlético de Madrid, ofrece un contrapunto potente junto a Haaland, mientras que el extremo Antonio Nusa aporta precisión e imprevisibilidad desde las bandas.
Oscar Bobb, Andreas Schjelderup y Jorgen Strand Larsen podrían ofrecerle a Solbakken más opciones, convirtiendo la delantera noruega en una de las más peligrosas del torneo.
Sin embargo, la clave podría ser Martin Odegaard, del Arsenal. El capitán de Noruega es el pilar del ataque, el jugador que conecta el control del mediocampo con la devastadora potencia ofensiva del equipo.
Si Odegaard no está en plena forma, la brillante actuación de Noruega en la eliminatoria podría resultar una falsa esperanza una vez que comience el torneo.
A pesar de su gran empuje ofensivo, el potencial máximo de Noruega podría depender de si su defensa logra mantenerse firme.
Torbjorn Heggem, que se convirtió en un pilar fundamental de la fase de clasificación, ha estado lidiando con problemas físicos durante la preparación, lo que pone en duda su estado para el torneo que comienza en pocos días.
Solbakken también debe enfrentar la falta de ritmo de otros pilares defensivos clave.
David Moeller Wolfe ha jugado pocos minutos en el Wolverhampton Wanderers, dejando al experimentado defensa Julian Ryerson como pilar de la zaga.
La situación de los porteros, además, sigue siendo problemática.
Se espera que el experimentado Orjan Nyland, que pronto quedará libre tras confirmar su salida del Sevilla, sea titular, respaldado por Sander Tangvik, que aún no ha debutado con la selección, y Egil Selvik.
Con Francia, Irak y Senegal esperando en un complicado Grupo I, el regreso de Noruega será una prueba de fuego. El talento es innegable, pero también lo es el temor a otra decepción.
Con información de Reuters
