El torneo ATP 500 de Dubái terminó, pero la calma no volvió para todos los protagonistas. Varios jugadores de renombre, entre ellos Daniil Medvedev, campeón del certamen, quedaron atrapados en Dubái debido al cierre del espacio aéreo en los Emiratos Árabes Unidos.
La medida de cerrar el aeropuerto internacional y suspender vuelos se tomó en medio de la creciente tensión en Medio Oriente, producto de ataques recientes de Estados Unidos e Israel contra Irán. Desde el sábado, nadie puede salir ni entrar por vía aérea al país. Además de Medvedev, otros tenistas afectados son Tallon Griekspoor, Andrey Rublev y destacados doblistas como Marcelo Arévalo, Mate Pavic, Harri Heliovaara y Henry Patten. Todos permanecen en un hotel cercano al aeropuerto, sin poder planear su próximo destino.
La situación en Dubái se volvió más crítica cuando, en las últimas 24 horas, las autoridades informaron que neutralizaron 137 misiles y 209 drones lanzados desde Irán hacia el territorio emiratí. Pasada la medianoche, los teléfonos móviles emitieron alertas de posibles ataques, aumentando la incertidumbre y el temor entre residentes y visitantes. A pesar de la alarma, las autoridades locales intentaron calmar a la población a través de las redes sociales, asegurando que el cielo de la ciudad es seguro. Sin embargo, la recomendación fue clara: permanecer bajo resguardo hasta nuevo aviso.
Los jugadores, junto con la organización del torneo y la prensa acreditada, permanecen en el Creekside Hotel, un lugar ubicado cerca del aeropuerto y alejado de las zonas turísticas. Allí esperan con las valijas listas, atentos a cualquier señal que les permita retomar sus planes de viaje. Mientras tanto, el calendario del tenis no se detiene. Este lunes 2 de marzo se realizará el sorteo del cuadro principal de Indian Wells, el primer Masters 1000 del año, que dará inicio el miércoles 4. La gran incógnita es si la situación geopolítica afectará la participación de figuras como Medvedev, Rublev y Griekspoor en el torneo.
Por ahora, la incertidumbre domina en Dubái y en el mundo del tenis, que sigue expectante ante la evolución de los acontecimientos en Medio Oriente y sus posibles repercusiones deportivas.
