El fútbol argentino despide a una figura histórica. Miguel Ubaldo Ignomiriello murió a los 99 años, quien dejó una huella imborrable en Estudiantes de La Plata gracias al trabajo revolucionario que realizó en las divisiones inferiores y por ser uno de los grandes impulsores de la recordada “Tercera que Mata”. Aquella camada se convirtió en la base de uno de los equipos más exitosos de la historia del "Pincha".
Ignomiriello llegó a Estudiantes en 1963 para hacerse cargo de las divisiones juveniles. Su desembarco significó mucho más que la incorporación de un nuevo entrenador: "Don Miguel" modificó la manera de entender y trabajar la formación de los futbolistas que daban sus primeros pasos en el club.
Con una metodología novedosa para aquella época, el entrenador y formador impulsó una preparación más profesional e integral. Su objetivo no se limitaba al rendimiento dentro de la cancha, sino que buscaba desarrollar al jugador también fuera de ella.
El resultado de ese trabajo comenzó a verse pocos años después. En 1965, la Tercera División de Estudiantes se consagró campeona y se transformó en el semillero de un plantel que, bajo la conducción de Osvaldo Zubeldía, llevaría al club a vivir una de las etapas más gloriosas de su historia. El Campeonato Metropolitano de 1967, las tres Copas Libertadores consecutivas y la Copa Intercontinental de 1968 fueron algunos de los títulos que marcaron aquella inolvidable época dorada.
La “Tercera que Mata” que marcó una época
La camada que surgió de aquel proceso quedó inmortalizada bajo un nombre que todavía forma parte de la identidad de Estudiantes: la “Tercera que Mata”. De aquella cantera surgieron futbolistas que luego se convertirían en símbolos del "León", como Juan Ramón Verón, Oscar Malbernat, Carlos Pachamé, Alberto Poletti y Eduardo Flores. Todos fueron protagonistas de una generación que quedó grabada en la memoria de los hinchas.
Por la magnitud de aquel grupo y por su influencia en los éxitos que llegaron posteriormente, Ignomiriello fue y es considerado por muchos en el fútbol argentino como uno de los responsables silenciosos de la etapa más exitosa de Estudiantes. Su mirada más allá de lo futbolístico lo convirtió en una referencia para futbolistas y entrenadores de distintas generaciones.
Un legado que fue mucho más allá de Estudiantes
La influencia de Miguel Ubaldo Ignomiriello no quedó limitada a La Plata. Durante su extensa trayectoria también pasó por instituciones de enorme peso en el fútbol argentino y sudamericano. El histórico formador dirigió a Rosario Central, San Lorenzo, Independiente y Banfield. También tuvo una experiencia en Nacional de Montevideo y trabajó en la Selección Argentina.
Con el paso de los años, su nombre quedó asociado a la formación de juveniles en el fútbol argentino. Su principal aporte fue una idea que hoy parece natural, pero que en aquel momento representó una mirada diferente: formar a un futbolista no solamente a partir de sus condiciones deportivas, sino también desde una preparación integral. Esa concepción transformó a Ignomiriello en un maestro y referente para distintas generaciones vinculadas al fútbol formativo.
Los últimos años de Miguel Ubaldo Ignomiriello
Pese al paso del tiempo, "Don Miguel" nunca terminó de alejarse de Estudiantes. Durante sus últimos años continuó vinculado a la institución en calidad de asesor y recibió distintos reconocimientos por una trayectoria estrechamente relacionada con una de las épocas más importantes de la historia albirroja.
Su muerte, a los 99 años, representa la despedida de una figura fundamental del fútbol argentino. Pero su legado excede ampliamente los títulos que llegaron después de su trabajo. La historia de la “Tercera que Mata” no puede entenderse solamente a partir de las Copas y campeonatos que conquistó aquel equipo. Detrás de esa generación hubo años de formación, disciplina y preparación, con Ignomiriello como uno de sus principales protagonistas.
