Aysa y energéticas: Caputo reveló qué empresas venderán para pagar deuda

El Gobierno presentó su estrategia financiera para 2027 y 2028 con la venta de activos públicos como una de las principales fuentes de recursos. Economía prevé obtener unos u$S 1.500 millones por privatizaciones y sostiene que el resto del programa se apoyará en refinanciación de deuda, superávit fiscal y un eventual regreso a los mercados internacionales.

06 de julio, 2026 | 13.07

El Ministerio de Economía presentó el esquema con el que buscará afrontar los vencimientos de deuda externa de los próximos años. Durante una exposición conjunta, el ministro Luis Caputo, el director del Banco Central Federico Furiase y el viceministro de Economía Jose Luis Daza detallaron las fuentes de financiamiento previstas para el programa financiero y ubicaron a las privatizaciones como uno de los pilares para obtener divisas. La hoja de ruta presentada por el equipo económico contempla un programa financiero cercano a los 24.900 millones de dólares. Dentro de ese esquema, el Gobierno estima recaudar alrededor de 1.500 millones mediante la venta de empresas y activos estatales.

El resto de las necesidades será cubierto con refinanciación de vencimientos, colocaciones de deuda, recursos fiscales y otras alternativas que el Ministerio considera disponibles a medida que mejore el acceso al crédito. Caputo sostuvo que el Gobierno no pretende volver a depender del endeudamiento externo como ocurrió en otras etapas. Planteó que durante muchos años la Argentina financió sus necesidades recurriendo a Wall Street y afirmó que ese esquema debe cambiar mediante el desarrollo del mercado de capitales local. En ese marco, señaló que salir nuevamente a los mercados internacionales constituye una posibilidad para reducir el costo financiero, pero no el objetivo central de la política económica.

El ministro también respondió a las críticas sobre la administración de la deuda y aseguró que algunos economistas proponían una salida basada en una fuerte corrección financiera que implicaba hacer estallar el sistema. Frente a ese escenario, defendió la estrategia oficial de refinanciar los compromisos y reducir progresivamente el costo del financiamiento.

Uno de los principales argumentos del equipo económico fue que la acumulación de reservas internacionales permitió modificar las condiciones bajo las cuales el Estado negocia sus vencimientos. Federico Furiase explicó que el fortalecimiento del balance del Banco Central hace posible renovar aproximadamente el 98 por ciento de los vencimientos previstos, al tiempo que la reducción de las tasas de interés disminuye el costo de refinanciar la deuda.

Según el funcionario, la baja de las tasas es consistente con el proceso de desaceleración de la inflación y mejora las condiciones para extender plazos y reducir el peso de los intereses sobre las cuentas públicas. También sostuvo que la administración buscará aprovechar la flexibilidad financiera para elegir en cada momento la fuente de financiamiento de menor costo.

En esa explicación apareció uno de los conceptos que el Gobierno busca instalar para los próximos años: la opcionalidad. La idea consiste en mantener abiertas distintas alternativas de financiamiento y recurrir a aquella que resulte más conveniente según las condiciones del mercado. Dentro de esas alternativas figuran emisiones de deuda, refinanciaciones, operaciones con organismos internacionales y la venta de activos públicos.

Las joyas de la abuela

El esquema de privatizaciones esl el que adquiere mayor relevancia dentro del programa financiero. La obtención de unos 1.500 millones de dólares mediante privatizaciones representa una de las pocas fuentes de ingreso extraordinario previstas por el Ministerio de Economía. Esos recursos no provendrán de una mayor recaudación tributaria ni del crecimiento de las exportaciones, sino de la transferencia al sector privado de empresas e infraestructura actualmente bajo control estatal.

Entre los activos mencionados por los funcionarios aparecen la transportadora eléctrica Transener, la empresa de agua y saneamiento AySA, las centrales termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano, además de otras compañías energéticas y represas hidroeléctricas cuya privatización continúa en evaluación. Economía también espera avanzar con operaciones vinculadas al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES antes del cierre del año.

La incorporación de esas ventas al programa financiero implica que parte de los recursos destinados a cancelar deuda futura dependerá de operaciones que solo podrán realizarse una vez, lo que se conoce como stock. A diferencia de la recaudación tributaria o de los ingresos derivados de la actividad económica (flujo), la venta de activos constituye un ingreso extraordinario que reduce el patrimonio público disponible para ejercicios posteriores.

Durante la presentación, el equipo económico evitó plantear que exista una necesidad inmediata de refinanciar pagos por dificultades de liquidez. Jose Luis Daza sostuvo que el Gobierno mantiene abiertas distintas opciones para administrar los vencimientos y afirmó que, si en algún momento fuera necesario modificar el cronograma, la decisión sería comunicada oportunamente.

Los funcionarios también señalaron que el programa financiero no incorpora un eventual acuerdo de swap con Estados Unidos y remarcaron que esa posibilidad viene siendo trabajada desde hace más de un año, aunque no forma parte de las fuentes de recursos consideradas para el cálculo presentado. Caputo insistió además en que el objetivo es consolidar un mercado de capitales doméstico capaz de financiar tanto al sector público como al privado. Según explicó, una economía con menor inflación y mayor estabilidad permitiría canalizar más ahorro hacia las empresas, facilitar el crédito para las pequeñas y medianas firmas y sostener la inversión sin depender exclusivamente del financiamiento externo.

Dentro de esa estrategia, el Gobierno considera que una reducción sostenida del riesgo país facilitaría el regreso voluntario a los mercados internacionales en mejores condiciones de tasa y plazo. Sin embargo, esa expectativa continúa condicionada por la evolución del contexto financiero global y por la percepción de los inversores respecto de la capacidad de la Argentina para sostener el actual programa económic