Baja de natalidad: un informe reclamó decisiones políticas firmes e integrales porque "Argentina ya no es un país joven"

Un reciente informe demográfico advirtió que el país atraviesa un descenso abrupto de la fecundidad, con cifras que ya se ubican por debajo del nivel necesario para garantizar el recambio generacional. El debate se instala en momentos en que el Gobierno profundiza el ajuste sobre áreas sensibles para las familias jóvenes.

27 de mayo, 2026 | 15.50

Un informe reciente puso cifras concretas al debate que atraviesa a buena parte de las economías desarrolladas y que empieza a mostrar señales aceleradas en la Argentina: la caída de la tasa de natalidad. En medio del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei, dirigentes de diferentes signos políticos volvieron a señalar las consecuencias de esta tendencia sobre el sistema productivo, previsional y fiscal.

Las estadísticas oficiales están dando cuenta de este fenómeno. La tasa global de fecundidad cayó de manera abrupta en la Argentina durante la última década. Datos del Ministerio de Salud y estimaciones demográficas de la Universidad Austral junto a REDIFAM (Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Familia) muestran que el país pasó de niveles cercanos a 2,3 hijos por mujer a registros en torno de 1,4 y hasta 1,2 en algunos conglomerados urbanos, una cifra muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1.

El senador nacional de la Unión Cívica Radical, Martín Lousteau se hizo eco en una entrevista con Infobae, al advertir que el descenso de la fecundidad puede derivar en una presión económica “grave” para las próximas décadas, en un contexto en el que además el Estado reduce programas sociales, infraestructura y políticas de cuidado.

“Si la tasa de fecundidad, en lugar de ser 2.1, pasa a ser 1.1, en 50 años tienes la mitad de la población”, señaló durante la entrevista. Y añadió: “Argentina pasó, en los últimos 10 años, de 2.4 a 1.2. Es decir, la tasa de fecundidad, en lugar de ser 2.1, pasa a ser 1.1. En 50 años tienes la mitad de la población”.

El debate se instala en momentos en que el Gobierno profundiza el ajuste sobre áreas sensibles para las familias jóvenes, precisamente uno de los aspectos que distintos especialistas consideran centrales para revertir la baja natalidad. Lousteau recordó que “los países que se toman este problema en serio, ya están trabajando sobre cuatro grandes patas para abordarlo: vivienda accesible para jóvenes, estabilidad económica, licencias parentales largas y compartidas, guarderías públicas”.

El informe indica que Argentina lidera la región con el mayor porcentaje de hogares unipersonales: 24,6%, seguido por Bolivia y Brasil. En contraste, los hogares nucleares descendieron al 57% del total, y los hogares extendidos se mantienen estables en torno al 17%. Este fenómeno refleja una profunda transformación en los vínculos familiares, con impacto en el acompañamiento de personas mayores y en la organización del cuidado.

“Argentina ya no es un país joven, y eso exige decisiones políticas firmes e integrales. Debemos repensar nuestros sistemas de salud, laboral, de previsión social y cuidado familiar para sostener una población cada vez más longeva”, expresó la Dra. Lorena Bolzon, presidenta de REDIFAM y decana del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.

En la Argentina actual, el acceso a la vivienda se volvió cada vez más restrictivo por la combinación de salarios deprimidos, créditos hipotecarios prácticamente inexistentes y alquileres en fuerte aumento tras la desregulación del mercado. A eso se suma el deterioro de los ingresos reales y el incremento de la informalidad laboral, factores que distintos estudios académicos vinculan con la postergación de la maternidad y la paternidad.

En paralelo, el Gobierno nacional redujo o paralizó numerosas partidas vinculadas a infraestructura social y políticas de cuidado. En la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof había denunciado meses atrás que apenas se había ejecutado el 3 por ciento de los fondos nacionales comprometidos para obras y programas, una situación que impacta sobre jardines, centros de cuidado, infraestructura sanitaria y proyectos habitacionales. La advertencia del mandatario bonaerense apuntaba al freno de transferencias y obras públicas en un contexto de recorte fiscal generalizado.