Con todos los indicadores de desempeño económico en contra, el gobierno de Milei encuentra cada vez más dificultades para sostener el relato de una pronta recuperación, especialmente con alcance a sectores que derramen en mejoras de empleo e ingresos salariales. El desencanto comienza a reflejarse en los relevamientos de consultoras, donde la imagen presidencial es cada vez más negativa. El Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella publicó este jueves el Índice de Confianza del Consumidor (ICC), que registró en mayo una mejora mensual de 1,26 por ciento y se ubicó en 40,14 puntos. La suba interrumpió parcialmente la tendencia descendente observada desde comienzos de 2025, aunque el indicador permanece en el piso de los últimos dos años y continúa por debajo de los registros que había alcanzado tras el cambio de Gobierno.
La leve recuperación del índice se produjo luego de varios meses de retrocesos y en un contexto en el que distintos indicadores económicos muestran una dinámica heterogénea entre sectores vinculados al mercado interno y actividades asociadas a exportaciones, energía y finanzas. En la comparación interanual, el ICC cayó 11,76 por ciento respecto de mayo de 2025 y quedó 15,28 por ciento por debajo del máximo de 47,38 puntos alcanzado en enero del año pasado, cuando el gobierno libertario todavía capitalizaba expectativas favorables sobre la desaceleración inflacionaria y el ajuste fiscal.
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El informe de la Di Tella señaló que “el ICC se ubicó en 40,14 puntos en mayo, lo que representa un aumento mensual de 1,26 por ciento”. Sin embargo, también advirtió que “en la comparación interanual, el índice muestra una disminución de 11,76 por ciento respecto de mayo de 2025”.
La mejora mensual estuvo impulsada principalmente por las expectativas sobre la situación macroeconómica. Ese componente avanzó 4,46 por ciento en mayo, mientras que el subíndice de Bienes Durables e Inmuebles aumentó 0,83 por ciento. En este caso, podría entenderse en el marco de una mayor percepción de que el actual esquema financiero-cambiario, aunque atado con alambres, se mantendrá en el mediano plazo. En contraste, la percepción sobre la situación personal cayó 2,18 por ciento, consolidando una tendencia que atraviesa buena parte de los indicadores vinculados al consumo y los ingresos.
El trabajo destacó que “la situación macroeconómica registró el mayor aumento mensual (4,46 por ciento)”, aunque aclaró que todavía “se ubica 11,45 por ciento por debajo del nivel de mayo de 2025”. La situación personal, por su parte, “se ubica 16,98 por ciento por debajo del nivel de un año atrás”.
Los datos aparecen en paralelo con una recuperación parcial de la actividad económica medida por el INDEC, aunque con fuertes diferencias sectoriales. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró en los últimos meses variaciones positivas interanuales favorecidas por la baja base de comparación que dejó la recesión de comienzos de 2024, pero distintos indicadores privados continúan registrando debilidad en el consumo masivo, las ventas minoristas y la producción industrial orientada al mercado interno. Este jueves se dará a conocer el dato de marzo.
Las cifras de comercio y consumo reflejan ese escenario negativo que refleja la encuesta en "situación personal". Los supermercados y autoservicios siguen mostrando caídas en términos reales, mientras que las ventas relevadas por cámaras empresarias exhiben comportamientos erráticos pese a la desaceleración de la inflación. En paralelo, el crédito al consumo y las promociones financieras sostienen parcialmente algunos rubros vinculados a bienes durables, aunque sin traducirse en una mejora generalizada de la percepción económica de los hogares.
El relevamiento de Di Tella mostró además diferencias marcadas según nivel de ingresos. Entre los hogares de menores recursos, el índice aumentó 6,86 por ciento mensual, mientras que en los sectores de ingresos altos retrocedió 1,68 por ciento. Aun así, estos últimos mantienen niveles de confianza superiores. “Los hogares de ingresos altos continúan exhibiendo un índice superior (41,86 puntos) frente a los hogares de ingresos bajos (37,94 puntos)”, indicó el informe. También persistieron las diferencias regionales. El Interior del país volvió a registrar el mayor nivel de confianza, con 45,39 puntos, mientras que el Gran Buenos Aires permaneció como la región de menor registro, con 37 puntos. La Ciudad de Buenos Aires mostró la mejora mensual más importante, con un avance de 6,42 por ciento.
En el Gobierno suelen vincular la evolución de estos indicadores con la desaceleración inflacionaria y la estabilidad cambiaria lograda durante los últimos meses. Sin embargo, distintos relevamientos privados muestran que la mejora de expectativas no termina de consolidarse en las condiciones concretas de consumo e ingresos. El informe de Di Tella marcó también esa diferencia entre percepción futura y situación actual. Las expectativas futuras crecieron 1,94 por ciento en mayo, mientras que las condiciones presentes avanzaron apenas 0,24 por ciento. En ambos casos, los valores siguen por debajo de los registrados un año atrás.
“Las expectativas futuras se encuentran 12,93 por ciento por debajo del registro de un año atrás, en tanto que las condiciones presentes se ubican 9,93 por ciento por debajo del nivel de mayo de 2025”, señaló el documento de la Di Tella. La evolución del ICC también coincide con otros relevamientos de confianza que muestran un deterioro respecto del inicio de la gestión libertaria. Las mediciones sobre clima económico y expectativas de consumo registraron una mejora inicial durante los primeros meses del ajuste, impulsada por la desaceleración de la inflación y la expectativa de estabilización, aunque posteriormente comenzaron a mostrar caídas a medida que el impacto de la recesión y la pérdida de poder adquisitivo se consolidó en distintos sectores sociales.
