Desde que asumió Milei la venta en supermercados de CABA cayó hasta 40% en algunos rubros

Las ventas en centros de expendio de la Ciudad registraron a diciembre caídas interanuales en la mayoría de los rubros, con un ajuste más marcado en bienes no esenciales. Bebidas se derrumbó por encima del 41%, mientras que Alimentos cayó un 27%.

10 de abril, 2026 | 17.32

Las ventas en supermercados de la Ciudad de Buenos Aires cerraron diciembre de 2025 con una nueva contracción interanual, consolidando "un año atravesado por la volatilidad y la debilidad del consumo", de acuerdo con el informe del partido Integrar, que lidera Daniel Amoroso. El último mes del año exhibió caídas generalizadas en la mayoría de los rubros, con algunas excepciones puntuales dentro de la canasta alimentaria, arrojando un retroceso de 10,2% respecto del cierre del 2024.

“El agregado de Alimentos y bebidas baja 11,6%” frente a diciembre de 2024, señala el reporte, en un contexto donde el deterioro del poder adquisitivo impacta de manera directa en las decisiones de compra. La contracción no fue uniforme: los mayores retrocesos se observaron en rubros asociados a consumos postergables o de mayor valor relativo.

Bebidas (-31,3%), Alimentos preparados (-18,7%), Indumentaria/calzado/textiles (-27,8%) y Electrónicos y artículos para el hogar (-17,5%) encabezaron las caídas. "Se trata de segmentos especialmente sensibles a la evolución del ingreso disponible, que durante 2025 mostró dificultades para recomponerse en términos reales", señala el documento. 

En contraste, el informe identifica dos excepciones dentro del consumo básico: “Lácteos (3,8%) y Verdulería y frutería (3,5%)”. Estos dos productos lograron cerrar diciembre por encima del nivel registrado un año atrás. Sin embargo, estos incrementos no alcanzan a revertir la tendencia general ni a compensar la magnitud de las caídas en otros rubros.

"Diciembre 2025 queda también por debajo de diciembre 2023 en la mayoría de los rubros”, advierte el documento, con ejemplos como “Bebidas -41,4% y Alimentos preparados -27,1%”. La comparación evidencia que, incluso tomando como referencia un período previo al salto inflacionario más agudo, el consumo no logra recuperar terreno. Según Integrar, “tras el pico de fines de 2023, las ventas por rubro entran en un período de alta volatilidad”, con oscilaciones que no terminan de consolidar una tendencia de recuperación. En ese sentido, el informe subraya que la trayectoria general “se mantiene por debajo de la referencia (octubre 2023=100)”.

Esta volatilidad se traduce en un patrón de rebotes parciales seguidos de nuevas caídas. “La recuperación aparece intermitente, con rebotes parciales que conviven con nuevas caídas”, indica el relevamiento, que ubica al cierre de 2025 con “valores bajos en muchos rubros, especialmente los más sensibles al ingreso disponible”. Dentro de los alimentos, el panorama también es heterogéneo.

Los denominados rubros “clásicos” presentan un comportamiento menos extremo que los bienes durables, pero igualmente irregular. “Almacén, Panadería y Carnes muestran un cierre más débil, con niveles que no consolidan una recuperación sostenida frente al año anterior”, precisa el informe.

En términos interanuales, estos segmentos continúan en terreno negativo: “Almacén -7,8% y Carnes -7,3%”, en línea con un consumo que ajusta cantidades o modifica su composición. Es decir, incluso dentro de los productos esenciales, se observa una tendencia a la sustitución y a la reducción del volumen comprado. El informe destaca que “Lácteos se mantiene relativamente más firme y es el único de este trío que termina diciembre 2025 con mejora interanual”, lo que sugiere cierta priorización dentro del gasto alimentario. Aun así, se trata de una mejora acotada en un contexto general contractivo.

La situación es más marcada en los rubros no esenciales y durables, que "muestran la cara más dura del ajuste”, sostiene el documento, al tiempo que describe un comportamiento más volátil y con caídas más profundas. La lógica es consistente con un escenario de ingresos restringidos: el recorte se concentra en los bienes cuya compra puede postergarse. "Cuando el ingreso está apretado, el recorte se concentra en compras postergables, mientras que parte de los alimentos muestra una dinámica algo más resistente”, concluye Integrar.