"Antes te quemaban los pesos y salías a comprarte doscientos pares de zapatillas, ahora te podés comprar un auto", se jactaron desde el equipo económico que lidera Luis Caputo para defender el modelo mileísta al referirse a los datos de consumo masivo, cada vez más deteriorados. Lo cierto es que los últimos datos difundidos por el INDEC hablan por sí solos: comprar un simple calzado deportivo puede representar hasta la mitad de un sueldo promedio.
Caputo reconoció la semana pasada que en los últimos meses se registraron aumentos tanto en la inflación como en el desempleo, aunque relativizó la situación. Según explicó, estos movimientos responden a una fase “habitual” del programa económico en curso y sostuvo que, en términos generales, la población atraviesa una mejora en su situación, al destacar el acceso a financiamiento en cuotas para la compra de bienes durables.
Las declaraciones fueron realizadas durante una participación en el streaming oficialista Carajo, donde el funcionario defendió las medidas implementadas por el Gobierno. Para ilustrar su visión sobre la evolución del consumo, Caputo mencionó un caso particular: el del hijo de Juan Pazo, titular del ARCA. Según relató, anteriormente gastaba su dinero de forma impulsiva —como en la compra de numerosos pares de zapatillas o salidas frecuentes—, mientras que en la actualidad habría podido acceder a la compra de un automóvil.
Por qué la gente no compra zapatillas
En el imaginario de Caputo esa teoría podría funcionar, pero los propios datos oficiales lo desmienten. Esta semana se dio a conocer que el ingreso promedio de la población ocupada fue de $ 1.068.540, pero la mediana se ubicó en alrededor de $ 800.000. Esto implica que la mitad de los trabajadores gana menos que ese valor, lo que evidencia una marcada dispersión en los salarios y una concentración en los niveles más altos.
A su vez, los primeros cuatro deciles de trabajadores perciben en promedio apenas $ 392.439, muy lejos de los $ 2,5 millones que reciben los sectores más altos. Este dato se emparenta directamente con el salario mínimo vital y móvil que determina el Gobierno y se ubicó en $ 352.400 durante marzo.
Los ingresos siguen mostrando una marcada diferencia según el tipo de empleo. Los trabajadores registrados, es decir, aquellos con aportes jubilatorios, perciben en promedio $ 1.321.353, mientras que quienes se desempeñan en la informalidad apenas alcanzan los $ 651.484.
En términos generales, esto implica que un empleado formal cobra cerca del doble que uno informal, lo que evidencia el peso de la precarización laboral como uno de los principales factores que explican la desigualdad de ingresos.
MÁS INFO
¿Se pueden comprar zapatillas así?
El precio de las zapatillas en las principales cadenas de artículos deportivos muestra una amplia dispersión, con valores que van desde los $ 60.000 en modelos básicos hasta más de $ 300.000 en opciones de alto rendimiento, en un contexto donde abundan promociones de hasta 30% de descuento.
De acuerdo a un relevamiento propio, en la franja más alta del mercado se ubican modelos técnicos para running. Las Reebok Floatzig X1, por ejemplo, se consiguen a $ 310.499 con descuento aplicado, mientras que las Asics Gel-Cumulus 27 alcanzan los $ 299.900 y las GT-2000 14 se venden a $ 279.900. En una línea similar, las Puma Deviate Nitro 4 rondan los $ 269.999.
Esto quiere decir que un trabajador que gana un sueldo promedio en torno a los $ 800.000 debería destinar más de un tercio de su sueldo para comprarse un par de zapatillas para él o su hijo o hija. Para una escala más baja de ingresos, el costo se eleva a la mitad o mucho más.
Sería iluso pensar que pagar al contado es la única opción para un trabajador, pero aún abonando con un plan de cuotas sin interés hay un costo elevado para un salario convencional de la Argentina libertaria. Un par de zapatillas de 250 mil pesos se eroga en tres cuotas sin interés de $ 83.333 o seis cuotas sin interés de $ 41.667.
Por debajo de los segmentos mencionados aparecen modelos de marcas reconocidas orientados a un uso más urbano o deportivo general. Las adidas Adizero Evo SL se ubican en $ 249.999, mientras que las Nike Air Max Excee llegan a $ 229.999. También se destacan las New Balance 530, con un precio de $ 182.599.
En una gama intermedia, las adidas Courtjam Control Clay cuestan $ 159.999 y las Vans Vero LS Negra se comercializan a $139.900. En tanto, modelos más accesibles como las Nike Revolution 8 se venden a $ 129.999, mientras que el promedio de zapatillas Puma ronda los $ 130.000 y el de adidas running se ubica cerca de los $ 110.000.
Con este escenario salarial que se presenta, es difícil pensar que una persona no compra zapatillas por ahorrar con el objetivo de adquirir un bien más caro. Simplemente no pueden comprarlas por la crisis salarial.
